GUILTY PLEASURE II

"Abstemio: Persona débil, que cae en la tentación de negarse a sí misma un placer".
Ambrose Bierce



Bella POV

- ¿Te encuentras bien bella? – volvió a preguntar Carlisle por enésima ves.

- Si… es sólo… yo lo siento – le dije avergonzada. Durante toda la junta había estado completamente distraída, ya que reiteradas veces mi mente volaba al dueño de un hermoso par de ojos verde esmeralda.  "¡Diablos! ¡Concéntrate Bella!" me reprendí mentalmente para cuando vi que Carlisle me miraba curioso.

- Cariño – repitió tomando mi mano - ¿Las cosas entre Edward y tu están bien?

"Oh vamos… tampoco es como si llevara un cartel en la frente que diga: Me acosté con mi mejor amigo" pensé nerviosa, al ver que Carlisle me miraba interrogante.

- Si Carlisle, no te preocupes – una sonrisa forzada se extendió por mi rostro al tratar de apartar la mirada de esos ojos profundos, que me miraban con comprensión y cariño – es sólo que estoy preocupada por las apelaciones del caso Lewis – "Definitivamente eres una pésima mentirosa" me dijo mi mini Ed meneando la cabeza "tu ni siquiera estas a cargo de ese caso" soltó un suspiro exasperado.

- Bueno hija – dijo dándome un sonrisa cálida – Ed esta haciendo de todo por sacar ese caso adelante y tenemos las de ganar – "claro, tenía que nombrarlo" pensé nerviosa. "¿Qué esperabas? El caso Lewis, es de su jurisdicción" dijo mi mini Ed rodando los ojos. "¿No se supone que deberías estar de mi lado?" pensé malhumorada – además… - dijo llamando mi atención – cada cosa llega a su tiempo, y ocurre porque tiene que ocurrir. No podemos hacer nada contra aquello… Bella – dijo mirándome por un instante para volverse a un estante lleno de archivadores - es tonto querer tapar el sol con un dedo, ¿verdad? – dijo buscando distraídamente unos files.

- Lo dices por el caso, ¿verdad? – dije incómoda, sintiendo cómo cada poro de mi cuerpo comenzaba a sudar frio.

- Oh, si… claro hija – sonrió, volviéndose a mirarme, mientras ponía frente a mi una pila de documentos.

- ¿Qué es eso? – pregunté confusa.

- Hija… ya que estas aquí. Podrías llevarle estos documentos a Edward – dijo sonriendo ampliamente, mientras sentía como mi quijada se desprendía de la impresión.

- ¡Maldito ascensor! – grite furiosa, comenzando a aporrear los botones con insistencia. No pude negarme al pedido de Carlisle porque eso implicaría nuevas sospechas de su parte, y ahora heme aquí, frente a una maldita maquina que no quería cooperar – ¿Por qué no te abres? – volví ha exasperarme, mientras le echaba una ojeada a las escaleras. "Maldita la hora en la que se me ocurrió ponerme estas trampas mortales" pensé mirando mis zapatos de taco alto con cólera.

- ¡Ábrete! – chillé, como si esa fuera la palabra mágica que abriría las puertas. "Cálmate Bella" dijo mi mini Ed con los brazos cruzados sobre su pecho. "Tu cállate"pensé furiosa, para cuando las puertas se abrieron.

- Por fin… - suspiré, mientras entraba en esa máquina del demonio con todos esos files en mano.

- ¡Espera! – gritó Mr. Anderson ataviado de una serie de documentos junto a su secretaria, mientras le daba a ésta todos los documentos que por poco y la tumban al suelo, y él sin prestar el menor reparo comenzó a hacer el ademán de avanzar hacia mi para entablar conversación.

- ¡Esta lleno! – exclamé cerrándole las puertas en la cara.

"Ok, eso fue grosero" pensé mientras me imaginaba a mi mini Ed asintiendo fervientemente. Pero por otro lado, no estaba de ánimos para aguantar las insinuaciones de ese hombre, que no perdía la menor oportunidad para invitarme a salir. No, lo único que quería ahora, era dejar de atormentarme con un par de ojos color esmeralda.

"¿Hasta cuándo tendré que soportar esto?" Pensé furiosa.

"Hasta que aceptes que realmente te gusta, y disfrutas de la situación" dijo mi mini Ed.

Llegué hasta la oficina de Edward sin ser conciente de mis pasos, para cuando fui tomada por sorpresa…

- Bella – dijo llamándome Angela, al ver que estaba dudando si ingresar o no - ¿te puedo ayudar? – comenzó a mirarme intrigada, de la cara a los files.

- Uhmmm… Edward… estos son para él – dijo colocando los documentos sobre su escritorio.

- Oh, ya veo – dijo mientras los revisaba – será mejor que se los entregue luego, porque ahora esta algo ocupado – una mueca de desagrado se extendió por su rostro.

- ¿Ocupado? – pregunté a lo cual ella asintió.

- Su novia Tanya dejó expresas ordenes de que no los interrumpieran – dijo restándoles importancia.

"Estúpido Cullen" pensé con rabia contenida, mientras sentía cómo iban creciendo de a poco mis instintos asesinos que creí nulos. "Vamos, no tienes por qué reaccionar así, son novios, ¿recuerdas? Además… ¿Qué esperabas?" volví a recordarme. "Ay Bella" dijo mi mini Ed meneando la cabeza negativamente. "Tu no digas nada" le recriminé.

El tiene derecho a estar con quien quiera y en donde quiera. Estoy reaccionando de forma absurda, ya que solo somos amigos. "Amigos que se acostaron" me recordó mi inoportuna conciencia, pero le hice caso omiso. Como decía, sólo somos amigos, ¿pero por qué diablos me molesta tanto?... "¿Tal vez porque se esta acostando con ella frente a tus narices, después de haberse acostado contigo?" pensé furiosa, tirando al tacho de basura las pocas ganas que tenía de mitigar mi malhumor.

- Bella… ¿Bella estas bien? – dijo Ángela tomando de mis manos el lápiz que había estado a punto de romper.

- Si – sonreí forzadamente para cuando ella comenzó a mirarme preocupada - será mejor que le entregue esto – dije tomando los documentos del escritorio de Ángela.

- Pero… - dijo levantándose dudosa, si detenerme o dejarme seguir adelante.

Hice caso omiso a sus replicas, y seguí de frente a la oficina de Edward, llegando a su puerta en menos de lo que se demora una exhalación, para cuando los escuché.

- Amor – dijo la estúpida, perdón, Tanya – ayer no me llamaste – pegue más mi oreja a la puerta para escuchar mejor.

- Bella… - dijo Ángela, parada a mi lado.

- Shushh… - bisbiseé, llevándome un dedo en la boca, pada indicarle que se callara.

- Tanya – escuche que dijo Ed – Tanya – volvió a repetir, para luego callarse. "¿QUÉ? ¿Qué diablos fue eso? ¿Por qué no siguen hablando? ¿Qué diablos esta haciendo?" una serie de dudas comenzaron a abordarme la mente, mientras apretaba el pomo de la puerta con más fuerza de la necesaria. La mente me comenzó a jugar sucio, para cuando empezó a mostrarme imágenes de mi perfecto amigo junto a su novia, sobre su escritorio… en el suelo…contra la pared… - ¡Para! – mascullé furiosa.

- Qué… yo no estoy haciendo nada… – dijo Ángela asustada.

- Yo… - "¡Diablos!" Pensé.

- Bella… el pomo… - dijo ella, haciendo caso omiso a mi vacilación – Bella… suelta el pomo… - volvió a repetir para cuando la volví a mandar callar.

- Será mejor que me vaya… - dijo nerviosa, a lo cuál sólo asentí. Para cuando la escuche caminar tras de mí, con más prisa de la necesaria. "¿Qué aspecto tendré ahora para que haya corrido de esa manera?" pensé restándole importancia.

- Tanya tenemos que hablar – logré escuchar que dijo Ed. "Y qué diablos estuvieron haciendo, ¿entonces?"

- ¿Sobre qué amor? – dijo la muy zorra para cuando comencé a escuchar ruidos extraños.

- ¡Basta Tanya! – gritó Ed para cuando perdí la poca paciencia que me quedaba y entre sin ser invitada.

"Oh no, no estaba preparada para esto" pensé sintiendo cómo la sangre se me iba del rostro.

"Nadie te mando ingresar sin ser invitada" dijo mi mini Ed para cuando me lo imaginé parado frente a un pelotón de fusilamiento, y mi mini Bella era quien daba la orden.

Mejor cállate!" pensé furibunda, sintiendo cómo cada célula de mi cuerpo comenzaba a reaccionar poco a poco, "¡Traición!" gritaba cada una de ellas, para cuando vi a Tanya sentada a horcajadas sobre Edward y este no hacía el menor esfuerzo por levantarla de ahí.

"Esta en shock, Bella" susurró mi mini Ed, desde el suelo desangrado. "Bueno, eso explica por qué tenia la boca abierta de la impresión"… sonreí internamente al comprender que no esperaba verme ahí, pero volví a perder los estribos al ver que tenia abiertos algunos de los botones de su camisa. "¡Oh vamos! ¡Son sólo tres botones!" gritó exasperado el casi moribundo mini Ed.

"Y así dice que me ama" pensé entre furiosa y decepcionada, para cuando vi cómo este se levantaba todo presuroso tirando al suelo a Tanya, quien comenzó a quejarse ya que él no la ayudó a levantarse.

- ¿No sabes tocar? – dijo la shushupe furiosa, una vez recompuesta por sus propios medios. Ya que Ed seguí estático en su sitio mirándome con arrepentimiento y… ¿expectación?

- Bella – dijo Edward para cuando recuperó la capacidad de hablar.

- Cullen – dije ácidamente, acercándome a su escritorio. "¿Qué le arranco primero?" comencé a maquinar las mejores maneras de hacerlo sufrir – Carlisle te envía estos documentos – murmuré con voz átona, soltando los fólderes frene a él con más fuerza de la necesaria.

- ¿Y no se lo pudo enviar con su secretaria? – siguió quejándose la bruja, al ver que ninguno de los dos le prestábamos atención - ¿O acaso ya cambiaste de carrera querida? – dijo lo último entre dientes. "Si, ahora soy una sicario, y tu eres mi próxima víctima" pensé sarcásticamente.

- Pues fíjate que si… - dije lanzándole dagas con los ojos – ¿quieres un café? ¿una tasa de te, tal vez? – "Oh ya sé… cicuta te vendría mejor" pensé, maquinando las mejores maneras de envenenarla sin ensuciarme demasiado.

- Pues yo quiero… - hiso un intento por armar una frase coherente, pero la corte antes de que pueda empezar.

- En realidad si cambio de carrera o no, eso no te importa… querida – giré a encararla furiosa – pues créeme – comencé a sonreírle socarronamente – no es de mi agrado ver escenas tan… melosas… me pudo dar un ataque de hiperglucemia – dije llevándome una mano al pecho dramáticamente, mientras Tanya bufaba exasperada y tomaba su bolso del escritorio.

- Edward – dijo arreglándose la falda, mientras yo sentía como la sangre comenzaba a hervirme de nuevo – nos vemos en la noche amor… aún siento ganas de acabar lo que empezamos…

"Estúpida, bruja, arpía, zorra… " comencé a insultarla en mi fuero interno, tratando de mitigar infructuosamente las ganas de querer saltarle encima, mientras la veía pasar por mi lado.

"Si sólo estiraras un poco más el pie" me dijo mi mini Bella, instándome a ponerle cabe. Mientras mi mini Edward aparecía todo golpeado y más pálido de lo normal, parado a un lado diciendo; "Reacciona Bella, te esta hablando"…

- Bella – repitió Edward ansioso, preguntándose si era sensato acercarse o no…

- Estaba hablando con tu padre – lo corte a media frase – quiere que tengas preparadas esas apelaciones lo antes posible – dije comenzándome a alejarme de él, ya que estábamos peligrosamente muy cerca. Lo menos que necesitaba era estar encerrada en un cuarto con quién se había vuelto mi perdición y ahora mi nuevo dolor de cabeza.

"¿Así que tu perdición, no?" dijo mi mini Ed guiñándome un ojo.

"No quise decir eso" pensé furiosa conmigo misma, para cuando Edward me detuvo en la entrada de la puerta.

- Bella – me tomo del brazo para cuando sentí como una descarga eléctrica me recorría el cuerpo, comenzando desde el lugar en donde me toco - ¿podemos hablar? – preguntó.

"¡No!¡Suéltame!" pensé nerviosa por la gama de sensaciones que me producía su solo tacto.

- ¿Y qué se supone que estamos haciendo? – repliqué soltándome de su agarre bruscamente para cuando comencé a marearme por su cercanía.

"¡Genial! Lo único que me faltaba… al parecer ya no soy inmune a sus encantos y para colmo, tengo mi sentido de supervivencia atrofiado, tenía que soltarme y correr… no sé por qué diablos estoy hablando con él"… pensé.

"Bella, ni siquiera cuentas con sentido de supervivencia. Y quieras creerlo o no, nunca has sido inmune a él" dijo mi mini Ed ataviado en una armadura antigua, con yelmo de oro, observándome a través de la visera abierta y sin rejilla.

Sus labios entreabiertos por la sorpresa eran una clara invitación para besarlo, su aliento dulce y fragante me daba en la cara, trayendo a mi la añoranza de volver a sentir sus labios y perderme en ese mar de sensaciones que sólo Edward Cullen me podía hacer sentir.

"Y sólo lo vez como tu amigo" dijo mi mini Ed rodando los ojos, mientras mi mini Bella le metía un golpe en la nuca.

- Si, es decir – comenzó a dudar – pero en un lugar más privado – "¿Privado? Tal vez en tu cuarto, o tu oficina, sobre el escritorio… " comencé a divagar.

- Tengo planes – dije para cuando pude reaccionar – lo siento – dije dándole la espalda comenzando a salir de su despacho.

"Jacob, piensa en Jacob" me daba ánimos mi mini Bella, aunque con muy poco entusiasmo.

- ¿Planes? – preguntó entre dientes.

- Si planes Cullen – dije tratando de recordarme que comerme a besos a mi mejor amigo, no era la mejor respuesta a mis problemas – planes – solté lo último como un suspiro de resignación.

- ¡Bella! – gritó mi novio, haciendo que ambos volteáramos a ver de donde provenía la voz.

- ¿Vas a salir con él? – pude sentir el reproche en cada una de sus palabras y tuve que rehuir su mirada que tanto me atormentaba.

- Pues sí – "Vamos, sal de ahí antes de que sea demasiado tarde" me dijo mi mini Bella - ¿Algún problema? – dije, pero no esperé su respuesta.

Caminé presurosa a mi despacho, con miedo de que se hubiera animado a seguirme. Por un lado lamentaba que nuestras oficinas sean las únicas de ese piso, estando separadas por un espacioso hall, pero por el otro no podía concebir un lugar mejor que este.

Para cuando llegue a mi oficina, Jacob se encontraba parado fuera de esta, hablando por su móvil con gesto preocupado, mientras distraídamente se apoyaba en el escritorio de Jésica, dándome la espalda.

En un intento de mitigar el remordimiento que sentía, lo abracé con todas mis fuerzas por detrás, envolviéndolo en mis brazos de una manera desesperada en busca de su perdón. "Sí, Isabella Marie Swan en estos momentos, se sentía la peor persona del mundo"

-¿Estas bien amor? – me susurró Jake al oído para cuando se giró y sostuvo mi rostro entres sus grandes manos.

- ¿Por qué hoy todos se empecinan en preguntarme lo mismo? – la frustración impregno cada una de mis palabras - ¿Te encuentras bien? ¿Bella qué tienes? ¿Bella estas bien? ¿Y ahora tú? – dije escondiendo mi cara en su pecho, para cuando Jake empezó a reír.

- Amor… - dijo una vez ya calmado – no lo hago por fastidiarte – alzó sus manos en son de paz – Bella, es sólo que últimamente actúas raro…- dijo entrelazando nuestros dedos, para luego plántame un tierno beso en los labios que me supieron a nada - ¿Estás bien amor? – repitió, para cuando me puse ceñuda por la sensación de vacio tras el beso.

- No – respondí automáticamente.

-Ya vez Bells… - dijo distraídamente para cuando reaccionó - ¿Qué dijiste? – preguntó intrigado – ¿No qué?

- Que no estoy bien Jake – comencé a apartar sus manos de mi de a poco – tengo… tengo que decirte algo…

"Oh, no me digas que ahora te dio tu ataque moralista" dijo mi mini Bella ceñuda.

"Esta haciendo lo correcto, ya es hora de que Bella sea sincera con el chucho y consigo misma" dijo mi mini Ed, detrás de un improvisado escudo hecho de la tapa de un tacho de basura y cosas recogidas. Ya que mi mini Bella estaba tirándole cosas para que se callara

"Si se lo dice, el la odiará y terminará con ella" gritó mi mini Bella mientras le tiraba un zapato.

"Eso es lo mejor que le podría pasar" dijo mi mini Ed a la defensiva.

"¿Que la odie?¿Eso quieres?" refutó ella.

"¡No!" grito él "Sino que termine con esa farza" dijo mi mini Ed, a lo cual mi mini Bella solo bufó pero dejo de atacarlo.

- ¡Ya cállense! – grite furiosa, llamando la atención ahora no sólo de Jake, sino también de Jessica.

- Si yo no he dicho nada – dijo Jake rascándose la cabeza todo confuso – ¿que es de lo que quieres que hablemos? – preguntó, mientras yo comenzaba a morderme el labio inferior nerviosa, Jessica agudizaba el oído y el me miraba expectante.

- No… bueno – "Maldición" pensé "Piensa Bella, di algo rápido, y hazlo ya"– sobre los restaurantes… quería saber si… saber si no te importaría ir a comer a la Puttanezca – dije nerviosa por la mentira mal improvisada – sé que odias la comida italiana pero…

- No me importa ir a la Puracresta, La tua Cantante, La bella Italia o a la misma Conchinchina – comenzó a acariciar mi mejilla, mientras hacía un esfuerzo en nombrar algo que sonara a italiano – vamos a donde sea… ¡pero ya vámonos! – soltó una sonora carcajada por mi expresión tras su frase. "Cobarde" dijo mi mini Ed.

- ¡Hey! – ambos nos sobresaltamos al sentir que nos llamaron. Al girarme no podía creer lo que me mostrabas mis ojos. Edward estaba frente a nosotras dándonos su mejor sonrisa, mi sonrisa, mientras yo no podía reaccionar y Jacob buscaba a alguien detrás de nosotros a quien él se haya dirigido – uhmmmm… ¿van a ir almorzar? – "¡Oh no! Definitivamente estoy en la dimensión desconocida" pensé siendo incapaz de contestar por la impresión.

- Si… - contestó Jacob con serias dudas de que se estuviera dirigiendo a nosotros dos, mientras yo aún tenía la boca abierta de la impresión. "¿Qué diablos esta planeando?" dijo mi mini Bella.

- ¿Puedo ir con ustedes? – preguntó mi ex mejo amigo, y ahora futuro cadáver, mientras Jacob lo miraba como si estuviera drogado y yo aún no tenía las fuerzas suficientes para cerrar la boca. "Se te va a meter una mosca en la boca, de tanto que la tienes abierta" dijo mi mini Edward.

- Estamos yendo en pareja Cullen – murmure entre dientes para cuando pude reaccionar – harías un mal tercio – susurré henchida de coraje por lo que había visto en el despacho, mientras Ed hacía una mueca de dolor tras mi frase y yo sonreía internamente.

- Pues… pues ese no es problema – dijo deslumbrándome con su perfecta sonrisa – Jessica – vaciló, girándose para hablar con mi secretaria que había estado pendiente de cada palabra que habíamos cruzado - ¿Te gustaría acompañarme a almorzar? – "¡Oh Cullen! ¡Eres hombre muerto!" pensé, mientras la sangre me comenzaba a hervir, de nuevo.

"¿Jessica? ¿Por qué diablos la invitó?" pensé furiosa mientras apretaba la mano de Jacob con más fuerza de la necesaria, en un impulso inconsciente de descargar mi frustración.

- No creo Edward – inquirí, tratando de disimular lo mucho que me fastidiaba la idea, mientras Jacob se sobaba distraídamente la mano para cuando lo solté – Jessica seguro ya tenía planes.

- Oh no Señorita Swan – chilló apresuradamente – con gusto lo acompañaría Señor Cullen.

- Dime Edward – susurró Edward con una sonrisa radiante que iluminó en su rostro, haciendo que Jessica se olvidara de respirar.

"Ok, esto es suficiente" pensé para cuando comencé a avanzar amenazadoramente a la pareja que estaban distraídos.

"Sólo amigos, ¿verdad?" preguntó mi mini Ed.

- Vamos Bells – dijo Jacob reteniéndome por los hombros, para luego, comenzar a arrastrarme al ascensor.

- ¡Espérennos! – gritó Jessica, colgándose del brazo de Edward.

- ¡Maldición! – chillé empujando a Jacob para entrar a zancadas al aparato ese.

- ¡BELLA! – gritaron Edward y Jacob a la vez, mientras el ascensor comenzaba a cerrarse para comenzar a descender, con una sola persona dentro; Yo.

- ¡Bella! – comenzó a llamarme Jacob, para cuando lograron alcanzarme en el estacionamiento de la empresa. Se veía impaciente y algo incómodo con Edward y Jéssica a tan solo unos pasos tras de él.

- Cínico, estúpido, voluble… - seguí insultando a Edward, mientras daba vueltas de un lado al otro, frente a mi carro, para cuando el ascensor comenzó a subir, y ellos ya se acercaban cada vez más a mí.

- Yo también te quiero Bells – dijo mi novio, riéndose de mi actitud – Pero dime amor… ¿En dónde está el fuego? – preguntó mientras yo rodaba los ojos – me dejaste Bella, me dejaste con esos dos… - comenzó a reprochándome, haciendo pucheros.

- ¡Ahí están! – gritó Jessica con más fuerza de la necesaria, mientras yo le gruñía por lo bajo.

- ¿Y a dónde vamos a ir? – preguntó Edward, tan emocionado como Jéssica.

- ¿Es necesario que hagamos esto? – me susurró Jake en el oído, como para que sólo yo lo pudiera oír.

"¿Es necesario?" me lo pregunté yo también, a lo cual mi mini Ed y mini Bella, asintieron.

"A menos que quieras que Ed se vaya a almorzar sólo con Jéssica" me dijo mi mini Ed.

"¡No!" exclamamos mi mini Bella y yo a la vez.

- A la Puttanesca – mascullé entre dientes. Mientras Jacob me miraba con resignación y Edward avanzaba hasta tomar las llaves de mis manos.

- ¿Qué se supone qué haces? – exclamó Jake, cerrándole el paso.

- Conducir – dijo Ed, como si fuera lo más obvio del mundo, comenzando a abrir la puerta de mi carro.

- Ese es el carro de mi novia – masculló Jacob con los ojos entrecerrados – así que yo voy a conducir… - dijo zanjando el tema.

- Este es el carro de mi Bella – refutó Edward – y yo lo voy a hacer…

- ¿Tu Bella? – gruñó Jacob amenazadoramente. "Será mejor que los pares antes de que se terminen matando" dijo mi mini Bella.

- ¡Basta! – grité nerviosa – ¡Tú! – dije apuntándole a Edward con un dedo - ¡Dame las llaves! – dije extendiendo mi mano, mientras Ed me miraba confuso – ¡No me hagas contar, Edward Anthony Cullen! – susurré, a lo cual el me miro resignado y Jacob me miraba triunfante, extendiendo su mano para que le diera las llaves - ¿Qué? – dije dudosa.

- Las llaves… - pidió mi novio sonriendo.

- No – contesté lo más seria posible – Yo conduzco – zanjé la discusión, metiéndome al auto para no darle tiempo a refutar. A regañadientes Jacob se subió al asiento del copiloto, mientras Ed abría la puerta trasera de mi carro para que Jessica pueda subir – ¿No piensas llevar tu carro? – pregunté incrédula.

- No – dijo aún, con esa estúpida sonrisa en el rostro, mirándome desde el asiento trasero – ya que no puedo conducir tu carro, no tengo ganas de llevar el mío – dejó de mirarme, para centrarse en Jéssica, quien se cohibió al ver que tenía toda su atención, mientras yo comenzaba a sentir que haría combustión espontánea en cualquier momento – y Jéssica, háblame un poco de ti – "¡Tierra trágame!" pensé, haciendo rugir el motor más tiempo del necesario, para acallar el monólogo que mi chillona secretaria había empezado.

- Mientras más rápido lleguemos, más temprano nos libraremos de esto – gruñó Jacob, mientras yo le daba al máximo a mi carro.

- ¿Estas amargo? – pregunté, al ver que Jacob se estaba manteniendo distante durante el trayecto al restaurant.

- No – dijo aún mirando por ventana.

- Jake – tomé su mano para llamar su atención – si te dejaba conducir, Edward comenzaría a… - pero no terminé de hablar, porque Jake me interrumpió.

- Siempre Edward, ¿verdad? – susurró frustrado – él… él es tan posesivo contigo – pude escucharlo a duras penas, ya que lo había dicho para si mismo – no me agrada Bella – dijo estrechando mi mano entre las suyas, mientras yo giraba mi rostro para verlo mejor.

- ¡Hey! – gruñó Edward, sobresaltándonos a ambos - ambas manos al volante y los ojos al frente – ordenó – ¿no querrás tener un accidente, verdad? – preguntó triunfante, mientras Jacob bufaba frustrado y yo comenzaba a contar mentalmente, para poderme tranquilizar.

- Edward – dijo Jessica, algo molesta al ver que estaba perdiendo su atención – ¿Conoces los Hamptons? Tengo una amiga que… - pero deje de escuchar para ese momento, lo que menos deseaba ahora, era otro monólogo de Jéssica.

Vi cómo Jacob sacaba un periódico de la gaveta del carro, lo enrollaba hasta formar un cartucho y se comenzaba a dar en la cabeza por la desesperación…

No lo detuve, yo en esos momentos estaba tan o mucho más desesperada que él.

- ¿Falta mucho? – volvió a preguntar por enésima ves Jacob.

- Jacob – dije entre dientes, "¡Vamos! ¿Nunca se cansaría de hacer la misma pregunta?" – ya estamos por llegar – rodé los ojos.

- Si hubieras doblado en la esquina que te dije, ya estaríamos almorzando… - comenzó a decir Edward, metiéndose en nuestra conversación.

- Tu cállate, yo soy la que esta conduciendo… - mascullé.

"Claro, sólo presta atención cuando quiere criticar u ordenar algo, el resto del tiempo, esta concentrado en su "nueva amiguita Jessica". Estúpido Cullen". Pensé.

- Yo sólo decía cari… - tuve que subir todo el volumen del equipo para que Jacob no pueda escuchar el final de su frase, aunque por su ceño fruncido, creo que no se le pasó desapercibida.

- Deja de fastidiar a mi novia, Cullen – masculló Jacob entre dientes, mientras baja el sonido a un tono moderado, para poder discutir.

- Bella, ¿te estoy fastidiando? – preguntó Ed con una sonrisa angelical en su rostro.

- ¿No se van a callar nunca? – pregunté frustrada.

- ¡El empezó! – dijeron a la misma ves.

- ¡Dios, mándame un rayo, y párteme en dos!… - recé.

Por fin pude respirar tranquila para cuando llegamos al restaurant, o bueno, eso creía yo.

Jacob prácticamente saltó fuera del carro antes de que yo pudiera detenerlo, y no era para menos, en esos momentos Jessica se encontraba haciendo una pésima interpretación de "I say a little prayer for you" que estaba segura, en esos momentos tendría al pobre de Aretha Franklin, retorciéndose en la tumba.

Salí del auto y el valet se apresuró a recibir mis llaves, mientras me daba una mirada apreciativa.

- ¿Se encuentran bien señorita? – dijo para cuando Jacob paso un brazo por mi cintura, sosteniéndome protectoramente.

- ¿Cómo dices? – pregunté confusa. Él muchacho se limitó a señalar a Jéssica, quien en esos momentos bajaba ayudada por Edward.

-Ah, eso… - dije con una sonrisa maligna – sólo esta cantando – comenté, haciendo que Jacob tras de mi soltara una sonora carcajada.

- Vamos – susurró en mi oído, mientras nos adentrábamos en el restaurant seguidos de Jéssica y Edward. La primera no parada de farfullar, y el segundo, estaba gruñendo cada vez que Jacob se me pegaba más de la cuenta.

Entramos en mi restaurant preferido, no había sido un problema el no tener reservación ya que tanto Edward, como Emmet y yo solíamos frecuentarlo todo el tiempo y éramos muy bien atendidos en ese lugar.

Tuve que luchar con el impulso de echarme a reír, cuando Edward y Jacob trataron de correr mi silla al mismo tiempo para que yo pudiera sentarme, al final mi novio salió triunfante, ya que Jéssica comenzó a carraspear para que Edward la pueda ayudar a ella.

A estas alturas del día, había esperado que el trayecto en auto me ayudara a mitigar el enfado que sentía contra Edward, pero no había servido de nada. Aún podía ver la clara imagen de Tanya sentada sobre él, y luego a éste sonriéndole coquetamente a Jéssica. ¿Es que acaso ahora también estaba jugando con ella?

¿Además qué planeaba con todo esto? Por Dios, cómo tenía cara para venir y sentarse a comer en la misma mesa que Jacob, si un día antes se había acostado con su novia.

"¿Y se te olvida quién es la novia?" dijo mi conciencia.

Lo sé, yo tenía tanta culpa como él por haberme dejado arrastrar hasta este hoyo. Debí haberlo parado cuando pude. ¿Pero acaso tenía una oportunidad? Me sentí tan enfadada conmigo, por haber engañado a Jacob, por estar fingiendo que todo estaba bien, por tener que corresponderle a sus sonrisas con muestras fingidas de afecto, cuándo lo único que quería gritarle era que lo había traicionado, que había traicionado la confianza que él había puesto en mí. Y todo, con mi mejor amigo.

¿Me arrepentía? No… no lo hacía, no podía arrepentirme. Pero tampoco podía estar orgullosa de lo que había hecho. Jacob no se merecía esto, no se merecía que lo siguiera engañando de esta manera.

Esto que paso entre Edward y yo, no se podía volver a repetir…

No, no podía…

No debía…

¿Entonces qué iba a hacer?

Sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarme a esa pregunta, y la respuesta me aterraba. No quería lastimar a Jacob, el lo había sido todo para mí, en algún momento de mi vida. Pero estaba segura que aún lo seguía queriendo… si, estaba segura.

¿Sentía algo más que amistad por Edward?

Era la siguiente pregunta que me venía atormentando día y noche desde hace ya algún tiempo. Sus besos, sus caricias, la manera en que me trataba haciéndome sentir única y especial en su vida, la manera en que me hiso vibrar en sus brazos. Acaso todos esos sentimientos que despertaba en mí con su sólo toque significaba que me estaba enamorando de… de mi mejor amigo.

Pero aún así, ¿por qué Tanya? ¿por qué ahora Jéssica?... si decía amarme, ¿porqué se comportaba así?

Una ola de ira comenzó a inundarme de nuevo… ¿acaso eran celos?

- Amor, ¿qué vas a ordenar? – dijo Jacob sacándome de mi ensimismamiento.

- Sorpréndeme – le dije para cuando pude reaccionar. El plantó un tierno beso en mis labios, antes de que pudiera reaccionar.

- Amor, sabes que no sé nada sobre comida italiana, ni siquiera se pronunciar los nombres – miró el menú con desconfianza, mientras entrecerraba los ojos en un esfuerzo de ver mejor – te puedo envenenar – dijo haciéndome sonreír, mientras una mueca extraña se asomaba por su rostro… "Es tu imaginación Bella" dijo mi mini Bella.

- Tráigale a la señorita un "Agnolotti alla Modenese" – ordenó Edward para mí, haciendo acopio de su perfecto italiano- para ella unos "Ravioli alla Vodka", para mi unos "Pappardelle con Capriolo" y para él…

- Yo puedo ordenar por mi mismo Cullen – gruñó Jacob – tráeme esto – dijo señalando un plato que estaba en la lista.

- ¿Pollo Parmigiana? – preguntó el mozo.

- Si, eso – gruño Jacob – supongo que es pollo, ¿no? – el muchacho asintió algo cohibido por su mirada – y tráenos el mejor vino que tengas – dijo terminando de despachar al muchacho, ya que había estado mirando mi escote más del tiempo debido.

- ¿Todo bien cariño? – dije dándole una mirada de basilisco a Edward, mientras acariciaba la mejilla de mi novio.

- Por eso no me gusta comer en lugares como estos – dijo frustrado – detesto no poder pronunciar esos nombres tan raros…

- Es raro – dije riéndome – estaba segura que hasta hace algún tiempo, tenías un italiano mucho mejor que el mío – mencioné, mientras el se revolvía incómodo.

- Supongo que una cosa es hablarlo, y la otra leerlo – contestó, plantando otro beso en mis labios, mientras Edward se aclaraba la garganta.

-¿Acostumbran a venir muy seguido aquí? – preguntó Jéssica emocionada observando todo el lugar, pasando desapercibidas las miradas que nos lanzábamos entre los tres. Por un lado yo estaba furiosa con Edward, el parecía estar furioso con Jacob, y mi novio tampoco parecía estar muy conforme con su presencia y las constantes interrupciones.

- Si – respondí distraídamente, rompiendo ese juego de miradas entre nosotros.

- Bella y yo acostumbramos a venir aquí… - dijo Edward radiante, mientras hacía el ademán de estar recordando algo agradable. Miré de soslayo a mi novio, y vi que estaba comenzando a perder los estribos, así que agregué…

- Y también suelo venir con Emmet, Alice… - dije dándole una mirada de advertencia a Edward – en realidad no es la gran cosa Jéssica – le resté importancia.

- ¿No es la gran cosa? – chilló incrédula – este lugar es magnífico, estoy segura que sólo viene gente importante a comer aquí… - terminó comenzando a observar a las personas sentadas en mesas continuas.

- Si Cullen viene a aquí, no creo que sea la gran cosa… - comentó mi novio.

- Jacob… - dije yo rodando los ojos.

- ¿Si amor? – dijo el con una sonrisa reluciente.

- ¡Oh! – exclamó Jéssica emocionada, llamando nuestra atención – hacen una linda pareja – mencionó, mientras yo hacía una mueca y Jacob se reía de su comentario – si hasta les brota el amor por los poros.

- ¡Claro! – dijo Jacob aún riendo, mientras yo me encogía en mi asiento – yo amo a Bella más a nada en este mundo – corroboró, mientras yo me seguía escurriendo en mi sitio.

- Si claro, y por eso la abandonaste – susurró Edward por lo bajo, ganándose que lo pateara bajo la mesa.

- ¿Que dices Cullen? – dijo Jacob entre dientes.

- Bueno, nada en realidad – dijo mientras tomaba bajo la mesa, mi mano que había estado reposando en mi muslo – me preguntaba… - volvió a retener mi mano entre las suyas - si tanto dices amarla… por qué la dejaste hace algún tiempo… -mencionó distraídamente.

- Eso no viene al caso Ed – dije tratando de soltarme de su agarre. "¿Por qué diablos teníamos que estar tan cerca?"…

- No, déjalo Bells…- pidió Jacob- esos son errores que no pienso volver a repetir Cullen… - dijo dirigiéndose a él – así que lo mejor sería que te fueras acostumbrando a mi presencia… por que no la pienso volver a dejar…

- Y si no fueras tú quien la dejara… - dijo apurando su copa de vino, mientras me miraba – ¿y si fuera ella quién decidiera dejarte por otro?

- ¿Qué? ¿Por ti? ¿Por Emmet? ¿Por el hermano de la rubia? – sentí una ola de pánico recorrer todo mi cuerpo, esta conversación estaba tomando una ruta muy peligrosa - ¿O acaso le piensas presentar TÚ, una lista de candidatos Cullen? – dijo riéndose.

- No es mala idea – dijo inclinándose un poco más para pegarse a mi lado.

- Ya basta – volví a patear a Ed bajo la mesa, para que se calmara – hablan de mí como si no estuviera presente – dije volviendo a malhumorarme.

- Es muy gracioso… - dijo Jéssica tomándose hasta la última gota de su copa.

- Yo no le veo lo gracioso a esto Jéssica… - mencioné, al ver que ésta parecía algo afectada por el licor.  "Lo que me faltaba"…

- No, no… claro que no… - dijo – pero es que ambos la celan tanto señorita Bella que si usted no estuviera con el Señor Black, y Edward – soltó una risita tonta al pronunciar su nombre- no estuviera con la Señorita Coven, aseguraría que se están confundiendo de parejas… - mencionó, sirviéndose otra copa de vino, y Ed rompió en carcajadas…

- ¡Ni lo pienses! – exclamé hacía Ed, mirándolo a manera de advertencia, ya que había intentado tomar mi mano bajo la mesa otra vez y estaba a punto de agregar algo.

- ¿Tanya y yo? – dijo Jacob, tratando de encontrarle el chiste a su comentario – No gracias – se estremeció – no tengo nada en contra de tu novia Cullen, pero no me gustan las rubias. Las prefiero morochas… - dijo pasando su brazo por mis hombros. Mientras Ed lo miraba con los ojos entrecerrados.

Tuve suerte de que Edward no pudiera contestar nada ya que nos habían traído la comida. Eso me daría un poco de tiempo, ya que tendrían la boca cerrada el suficiente tiempo como para que yo pudiera pensar… ¿Qué había sido todo eso?

Esto era tan extraño: a mi izquierda estaba mi novio, luchando internamente por ver si el pedazo de pollo en salsa que le habían traído, era comestible o no; a mi derecha tenía a mi mejor amigo y futuro… ¡Ay Dios!... bueno, sólo mi mejor amigo, que aprovechaba los descuidos de mi novio para susurrarme cosas como "Te amo" o rozarme más de lo necesario; y frente a mí, estaba mi secretaria, quién estaba más entretenida con el vino que en probar bocado.

¿Acaso esto era justo?

¡Dios! Ni siquiera sabía que hacer con el uno y con el otro, y me traían a una ebria en potencia por la cual tendría ahora que preocuparme.

¿Qué ganaba Edward diciéndome todas esas palabras, si sus actos eran diferentes a éstos?

¿Qué ganaba yo enrollando tanto mis pensamientos?

¿Qué ganaba yo arriesgándome a desenmarañar este embrollo?

¿Qué iba a ganar Jacob de todo esto?

¿Habría ganadores? Sí, pero muchos más perdedores…

¿Valdría la pena?

- Bells – dijo Jacob sacándome de mis pensamientos – prueba esto mi cielo – llevó un pedazo de pollo a mis labios. Yo lo mastiqué mecánicamente y contesté al ver que esperaba una respuesta.

- Está muy rico cariño… - dije dándole una sonrisa forzada. No me sentía bien, y no era específicamente por el pollo – discúlpenme – me levanté apresuradamente y me dirigí al baño, antes de que alguno de ellos pudiera preguntar.

-Creo que la envenené – escuché decir a mi novio, mientras miraba ceñudo al pollo.

Edward POV

La vi levantarse presurosa con dirección al baño. Sabía que algo andaba mal, había estado ausente durante toda la velada y no era sólo por los monólogos de Jessica, sabía que había algo más, y era por mí.

Al comienzo pensé que sería una gran idea venir con ella y mantenerla vigilada, pero no, craso error, no soportaba verla en los brazos del chucho. Ver cómo este acaparaba toda su atención y la besaba. Esos labios que habían sido míos y un día me juré volverían a serlo pero para siempre.

Quería correr detrás de ella y ver qué le pasaba, pero eso levantaría muchas sospechas en su novio. Ya a estas alturas le había causado demasiados problemas con mis comentarios, pero no pude refrenar mi boca ni mis pensamientos, cuando lo veía a Él tocarla de esa manera.

¿Acaso piensa que soy de piedra y que no siento?

Me duele saber que fui tan ciego durante tanto tiempo, teniéndola a mi lado y no dándome cuenta de lo mucho que la amaba. Porque sí… siempre amé a Isabella Marie Swan… siempre la amé… solo que fui un completo imbécil y me deje cegar por mis propias inseguridades.

"¿Por qué ahora le costaba creer en mis palabras?" pensé…

"Es tu culpa Cullen. Tú solo te formaste la fama de mujeriego ante ella". Dijo mi mini Bella tan deslumbrante y mordaz como siempre.

"Lo sé" pensé con resignación.

"Pero las personas pueden cambiar" dijo mi mini Em vestido como conejita de Play Boy. Llevaba un traje de baño color negro de una sola pieza sin tirantes, muy bien ajustado complementado en las manos con puños blancos y, sobre todo, lo infaltable, un par de orejas de satén y un rabito de nailon, con el cual estaba jugando mientras hablaba.

"Tu cállate" gritó mi mini Bella "Y tú" dijo dirigiéndose a mi "Será mejor que te lo empieces a imaginar con más ropa" chilló furiosa apuntando con un dedo a mi mini Emmet, quien le estaba sacado la lengua. "¡Hombres! ¡Son tan raros!" dijo frustrada cubriéndose los ojos.

"¡Vamos!" dijo mi mini Em riéndose de su actitud "Reacciona Eddie y ve tras ella" ordenó mientras se escaparse de mi mini Bella, que quería arrancarle ese bendito traje a la fuerza.

Como un acto reflejo estuve a punto de levantarme y correr tras de Bella, cuando el celular del chucho comenzó a sonar…

- ¿Aló? – dijo incómodo – lo sé, pero ahora no puedo – silencio – no sé, tal ves dentro de unas horas… - otro silencio, que capto mi atención y la de Jéssica, quien soltó su botella durante algunos segundos – no es tan grave… - suspiró frustrado mientras me lanzaba unas miradas recelosas, tapó el auricular y dijo – si me disculpan – se levantó y se fue a hablar a un lugar más privado.

- Que raro es… - murmuró Jéssica mientras se encogía de hombros y servía otra copa.

- No deberías de tomar tanto – mencioné – ni siquiera has probado tu comida – ella sólo hiso un ademán de restarle importancia con la mano y le dio otro sorbo a su bebida.

- Jéssica – mascullé, tratándole de quitar la botella – dame aquí eso…

- No… - dijo riéndose mientras se levantaba de frente a la pista de baile que estaba junto al bar en la otra estancia.

No me detuve a seguirla, esa era la oportunidad que había estado buscando para ir detrás de Bella. En realidad no me hubiese llevado tanto tiempo llegar hasta los servicios si no me hubiese encontrado con algunos accionistas y clientes de la empresa. Jéssica tenía razón en algo, este lugar era visitado por gente adinerada. "Recordarme frecuentar con Bella otros lugares más privados y menos suntuosos" pensé mentalmente, mientras terminaba de saludar a Mr. Nelson, un viejo canoso y bonachón, que me había cerrado el paso. A duras penas me logré escabullir y entre corriendo en el pasillo poco iluminado, pero con costosos tapices y cuadros que adornaban sus paredes.

- ¿Ahora qué? – pregunté parado en el pequeño hall que separaba los dos pasillos, uno al de varones y otro al de mujeres. Vi a mi izquierda, y el pasillo por donde encontraría a Bella estaba vacío – ahí vamos…

- Disculpe señor, ¿esta perdido? – preguntó una camarera en la cual no había reparado. "Maldición, estaba a mitad del pasillo de mujeres. ¿Qué pensaría?" pensé nervioso. "¡Finge demencia!" me gritó mi mini Em vestido como conejita de Play Boy. "Que asco" pensé.

- No, no… bueno – dije nerviosamente, mientras le lanzaba miradas furtivas al baño de mujeres.

- Uhmmm… ¿lo puedo ayudar? – preguntó la chica dándome una mirada apreciativa – usted sólo ordene, y yo haré lo que quiera – dijo la muchacha acercándose más de lo debido.

- No gracias… - dije caballerosamente, mientras retrocedía algunos pasos hasta chocar con la pared, y la muchacha se mordía el labio acercándose a más a mí.

- ¿Esta seguro? – preguntó, mientras apoyaba sus manos en mi pecho.

- No gracias – volví a repetir mientras tomaba sus manos para apartarlas. "Bien Eddie, estoy orgulloso de ti" dijo mi mini Em, limpiándose unas lágrimas imaginarias.

- ¡EDWARD! – "Dios, déjame salir de esta con vida" recé – Edward Cullen, que diablos haces… - dijo Bella acercándose a zancadas a mi, ya que aún seguía estático con las manos de la muchacha entre las mías.

Bella POV

Lo que me faltaba, me ausento por unos minutos, y éste no puede mantener sus manos fuera de una mujer… ¿Quién diablos era ESA? ¿Por qué lo tenía acorralado a Eddie contra la pared? ¿Por qué diablos él se dejaba acorralar?... miles de preguntas inundaron mi mente, mientras avanzaba a zancadas hacia Ed.

Me había alejado de ellos en busca de un poco de privacidad, no quería que Jacob me viera dudar ni que Edward sintiera lo voluble que era cuando estaba cerca a él. Y me doy con tremenda sorpresa.

Una rabia inmensa me invadió cuando vi como esa mujer pegaba su cuerpo al de Edward, quería alejarla y dejarle en claro que ese hombre no estaba disponible. No, Edward Cullen no esta disponible.

"¿Celos?" preguntó mi mini Ed.

"SI" pensé furiosa… Estaba celosa, no quería ver a Edward con ninguna otra mujer, ni con Tanya, ni con Jéssica, ni con nadie.

"Lo sabía" dijo mi mini Ed triunfante.

En un par de zancadas acorté la distancia entre la muchacha y yo.

- Muévete – le gruñí furiosa.

- Disculpe señorita – dijo con temor – no sabía que era su novio – dijo mientras yo le gruñía y pasaba mis brazos posesivamente por la cintura de Edward, y este sonreía alucinado.

- ¡Piérdete! – le ordené. Para cuando la vi correr presurosa hacía la salida - ¿Contento? – le dije – me has hecho asustarla… - dije furiosa, para cuando ya estábamos solos- ¿qué cosa? - pregunté comenzando a perder los estribos al ver que él sólo sonreía y me veía alucinado – reacciona Cullen… - le grité.

- Sabes… - dijo apretándome más a él, al ver que yo intentaba alejarme de él – verte celosa es lo más excitante que me ha pasado hasta ahora – una sonrisa deslumbrante alumbro su rostro, robándome un latido del corazón, para cuando pude reaccionar trate de apartarme de su férreo agarre.

- Ya va… tampoco me malinterpretes – comencé a explicar – ¿se supone que te tengo que salvar de situaciones como esta, no? – dije recordando uno de los tantos tratos que Emmet, Edward y yo, manteníamos desde pequeños – así que no alucines Cullen – luche por soltarme ya que mi cuerpo comenzaba a reaccionar por su cercanía – ¿no piensas soltarme? – pregunté nerviosa evadiendo su mirada.

- No – pude escuchar su voz seria. Las dudas me ganaron y levante la mirada para poder observar mejor su rostro – si mal no recuerdo… - dijo pensativo…"¡Dios! ¡Que bello se ve así! " pensé yo, por lo sexy que se veía concentrado "Cálmate Bella" me reprendí mentalmente – todavía no te he agradecido el haberme salvado – dijo entre dientes, mientras levanta mi mentón con suavidad y me penetraba con la mirada – Gracias Bella… mi Bella… - murmuró mi nombre como si fuera una caricia.

- Qué… - pero ya no pude continuar.

Ed había presionado sus labios contra los míos, tan tiernos y suaves como los recordaba. Una ternura inmensa me invadió, una calidez y sentimientos que casi me vuelve loca, mientras recorría mis labios con admiración y paciencia, como si estuviera saboreando el mejor de los manjares.

- Mi Bella… - volvió a murmurar, cuando separó nuestros labios por unos momentos.
Pero estaba ves la que no dejó que continuara fui yo. Lo besé, ya no como antes, lo besé con urgencia, lo besé buscando las respuestas a las tantas preguntas que tenía en la cabeza, y él respondió gustoso. Su lengua comenzó a delinear mi labio inferior en busca de mi permiso para dejarla ingresar, yo gustosamente se lo permití, dejando escapar un gemido de placer para cuando probé de su dulce sabor.

"¡Dios! Este hombre era mi adicción"

El me apretó más a él, mientras soltaba mi mentón y sus manos avariciosas comenzaron a acariciar mis costados. Una de ellas repartiendo tiernas caricias a mi espalda y la otra tomando posesión de mi cadera pegándome más a él si eso fuera posible.

Un gemido se escapó de los labios de ambos para cuando sentí cómo su cuerpo estaba reaccionando al mío. Mis manos que me quemaban por el ansia de poderlo tocar, comenzaron a recorrer su pecho, duro y bien formado, hasta llegar a su cabello para enredarlo mucho más.

Podría permanecer pegada a él así toda la vida, saboreando sus dulces labios tan adictivos. Sintiéndolo besarme como si de verdad me amara y mirarme con esa adoración que sólo podía ver en sus ojos. Pero no todo es perfecto, ni todo dura para siempre…

- Beshos… Aggg… - escuchamos que un par de melodiosas risas muy cerca de nosotros. Edward a regañadientes se separó de mí, pero no lo suficiente, mientras pegaba su frente a la mía.

- Gracias mi Bella… - volvió a repetir con una boba sonrisa en el rostro.

- De nada… - dije yo, aún con los ojos cerrados.

- ¿Son paleja? – preguntó un pequeño de rulos rubios no mayor de 3 añitos, que había jalado el pantalón de Edward con su pequeña manita para llamar nuestra atención.

- No los fastidies Mattew – dijo su hermanita que no debería de tener más de 8 años.

- No te preocupes pequeña – dijo Ed.

- Sara – corrigió ella, mientras yo me revolví avergonzada aún entre los brazos de Edward.

- Ok Sara, es un placer. Yo soy Edward, y esta hermosa mujer que ves junto a mí se llama Bella – dijo riendo pero ahora dirigiéndose al pequeño.

- Y respondiendo a tu pregunta Mattew… aún no… - dijo guiñándole un ojo– pero, ¿quieres que te cuente un secreto? – preguntó, mientras el bebe sonreía radiante y asentía vigorosamente. El se agachó lo suficiente y comenzó a murmurar cosas en su oído, mientras ambos reían distraídamente por algún chiste privado.

- Es de mala educación hablar a expensas de otros – dije yo, mientras que la pequeña se cruzaba de brazos y asentía junto a mí.

- ¡Tenías lazón! – exclamó el pequeño brincando en su sitio, mientras reía junto a Edward y yo los miraba expectante. Mattew se acercó a mí y me hiso una seña con su dedito para que me le acercara.

- El lijo que tu te amalgalias pol nala y pleguntalias que me lijo – dijo haciéndome reír con su melodiosa risa – y luego me pilió que te lijela esto – dijo pegando su boquita a mi oreja para hacerlo lo más secreto posible – lice que te ama… - dijo haciéndome sonreír.

Estaba segura que Sara y Edward habían escuchado a pesar de los esfuerzos de Mattew por decirlo bajito, Sara se estaba riendo y Edward mantenía mi sonrisa favorita en su rostro.

- ¡Niños! – escuchamos que gritaron desde el hall – ¡Mattew! ¡Sara! – gritó una mujer más fuerte.

- Será mejor que vayan – dije yo.

Ambos asintieron y se fueron sonrientes, pero ya cuando estaban por perderse, Mattew regresó corriendo y yo me agaché a su altura ya que parecía quería decime algo más.

- Pueles agachalte pol favol – pidió. Y así lo hice, cuando sentí que plantó un tierno besito en mi mejilla. Y se volvió a ir corriendo.

- ¡Hey! – exclamó Edward, riéndose por el atrevimiento pero el pequeño ya se había esfumado – ¿y bien? – dijo ahora girándose hacia mi.

- ¿Y bien? – repetí yo nerviosa.

- ¡Amor! ¡Ahí estas! – dijo Jessica, tambaleándose como pudo hacia nosotros.

- ¿Amor? – miré incrédula de Edward a Jessica, y éste se quedo sin contestar. Parecía tan confuso como yo.

- ¡Jessica cuidado! – exclamó él, y yo reaccioné en el momento justo para ver cómo Jessica tropezaba con la alfombra y se daba un fuerte golpe en la cabeza.

Silencio… ninguno de los dos pudimos reaccionar rápido. Jessica no se movía, seguía tirada en el suelo a tan sólo unos metros de dónde estábamos parados… "Muévete" pensé, pero no lo hizo y eso me comenzó a asustar. Edward corrió a su lado y yo hice lo mismo. Ella estaba ahí, parecía inconciente pero aún podíamos ver el cadencioso vaivén de su pecho. "Esta respirando" pensé con alivio.

- Esta bien – aseguro Edward tomándole el pulso. Mientras acercaba su cara a la de ella, siguiendo con su inspección.

- Cuándo obtuviste tu título de médico – pregunté nerviosa.

- Bella… - dijo el rodando los ojos. Pero todo fue muy rápido. Jessica había despertado y estando tan cerca de Edward, reaccionó de la mejor manera que pudo, lo beso.

Sentí que las paredes daban vueltas a mi alrededor, mientras se iban achicando por cada segundo que pasaba. Yo parada ahí, frente a esa pareja que se besaba, me sentía tan irreal y ajena. Poco a poco sentí como me costaba respirar, el aire a mi alrededor se hacía cada ves más pesado y la sangre en mis venas se comenzaban a calentar una ves más…

Estúpida… me reprendí mentalmente. Mientras obligaba a mis piernas a sacarme de ahí lo antes posible.

Sabía que Edward no estaba buscando besar a Jessica, pero aún así, me costaba sacar la imagen de mi mente. Repetidas veces mi traicionara mente me jugaba sucio. Momentos antes nos habíamos estado besando, y ahora esto…

"El no lo hizo apropósito" dijo mi mini Bella…

"Lo sé" contesté furiosa.

Era raro que mi mini Bella defendiera a Edward. Pero en el fondo sabía el porqué. Edward no había buscado que eso pasara, el no buscaba lastimarme, pero no podía dejar de sentirme enfadada con él…

"Son sólo excusas Bella" dijo mi mini Bella "Tienes miedo a la confrontación ¿verdad?"

Silencio…

Edward POV

Las manos de Jessica se cerraban entorno a mi cuello como una trampa mortal, luche para librarme de su agarre sin lastimarla más de lo que ya estaba tras el golpe, pero vi que no podría hacer mucho sin utilizar gran parte de mi fuerza.

Pude escuchar pasos presurosos que se dirigían a la salida.

¡Bella! Quise gritar. Pero la mujer que estaba debajo de mí me lo imposibilito. Haciendo acopio de toda mi fuerza la empuje logrando que se volviese a golpear de nuevo la cabeza. ¡Maldición! Pensé… pero estaba demasiado nervioso para comportarme caballerosamente.

La mujer que amaba había visto tremenda escena, y no pude hacer nada para detenerla en su huida.

"¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Acaso no habían sido sólo algunos segundos? ¡Maldito destino que te empecinas en jugarnos sucio!".

- Jessica – dije tendiéndole la mano a regañadientes para que se pueda levantar.

Ella aún seguía algo mareada por las copas de más y los golpes que se había dado en la cabeza. No le di tiempo a responder, la tome por la cintura y prácticamente la arrastré hasta la mesa en dónde habíamos estado comiendo minutos antes.

Bella estaba ahí, sentada sola, mirando su plato con mirada ausente.

Un mozo se acerco al ver que sostenía a Jessica con mucho esfuerzo, ya que esta se empeñaba en mantener sus manos aferradas a mi cuello mientras se negaba a caminar. Tuvimos que forcejear un poco con ella para que me soltara y se terminara colgando del mozo mientras la arrastrábamos y sentábamos frente a Bella.

- Bella – murmuré ansioso.

Silencio…

- Bella… dime algo por favor – pregunté desesperado al ver que ni siquiera me miraba.

Silencio…

- Eddie… - dijo Jessica con una risita estúpida, mientras yo seguía parado a su lado – Eddie ven aquí – volvió a decir mientras extendía sus brazos hacía mi.

- Aléjate Cullen – me apartó Jacob regresado a la mesa, ya que había hecho el intento de acercarme a Bella, pero cada ves que dejaba de sostener a Jessica en su asiento, esta se caía para un lado – ¿estas bien mi cielo? – preguntó el chucho viendo de Jessica a mí.

- ¿Por qué lo preguntas?- hablo Bella por primera ves.

- Siento haberte envenado – se disculpó el chucho preocupado.

- No te preocupes Jake – dijo ella, sonriendo forzadamente. Mientras Jake se volteaba a observarnos.

- ¿Y qué le paso a ella? – preguntó viendo cómo Jessica se aferraba a mi cintura con todas sus fuerzas.

- Se emborrachó… - dije yo.

- Se besaron… - dijo Bella al mismo tiempo.

- No sabía que acostumbrabas a aprovecharte de chicas en ese estado – dijo Jacob riéndose de la escena. Mientras yo gruñía furioso.

"¡Estúpido perro!" dijo mi mini Bella, mientras mi mini Emmet asentía fervientemente con una orejita de conejita menos.

- No… creo que también las prefiere sobrias… - gruñó Bella, a lo cual su novio rompió en carcajadas – ya vámonos… esto me esta enfermando – dijo llamando al mozo para pedir la cuenta.

Sabía que no era el momento para hablar de lo que había pasado, pero no soportaba estar así con Bella. No después de haber estado tan cerca de convencerla acerca de mis sentimientos. Necesitaba hablar con ella, no soportaba esta situación. Quería estar con ella con toda mi alma, quería hacerle entender que la amaba sobre todas las cosas.

Pero a veces me preguntaba, cómo era que el destino se empecinaba en ponernos trabas como esta.

Saqué mi billetera de manera ausente al mismo tiempo que el chucho, mientras apartaba los brazos de Jessica de mi cintura.

- Yo pago… - dije resignado al ver que era imposible librarme de esa lapa.

- Yo lo hago Cullen – dijo el chucho.

- ¡Cárgalo a mi cuenta! – ordenamos ambos a la ves al mozo, prácticamente lanzándole nuestras tarjetas.

- Dije que lo iba a hacer yo… - dije gruñéndole a Jacob…

"Eso es Eddie" dijo mi mini Emmet, ahora sin su colita "¡Enséñale quién manda!"

"Ojala le de Distemper" dijo mi mini Bella aburrida de tanta pelea.

- ¿Y desde cuándo te hago caso? – dijo acercándose amenazadoramente.

- Hey tu… muchacho – llamó Bella al mozo que se encontraba nervioso y algo sorprendido como para reaccionar – cárgalo a esta tarjeta – dijo extendiéndole la suya – cuando regreses, trae a un compañero tuyo para que me ayuden con la señorita – ordenó tajante.

- Bella… - dijimos los dos al mismo tiempo, cuando ella nos devolvió nuestras tarjetas.

Silencio…

- Vamos Jessica – dijo ella sin prestarnos la más mínima atención. El mozo se apresuró a cargar la cuenta y acercarse a ayudarla con Jessica.

- Tu no eres Edward – dijo la muchacha con un puchero, para cuando dos mozos la ayudaban a sostenerse de camino a la salida.

- Muévanse… - fue lo último que dijo Bella, mientras se dirigía a la salida.

Llegué al auto para ver que Jessica estaba sentada en el asiento del copiloto. Jacob corrió a donde Bella estaba parada hablando con uno de los mozos y la abrazó por la cintura, mientras le susurraba algunas cosas al oído y ella asentía. Me fui acercado poco a poco, mientras captaba frases de su conversación.

- Disculpen por el escándalo – dijo ella, mientras el chucho les entregaba unos billetes por su servicio.

- No se preocupen Señores Black – dijo uno de los muchachos. Ambos se despidieron de Bella mientras ella se giraba a hablar con Jacob.

"¿Señores Black?" pensé con pánico, y sentí cómo las piedras que me habían estado dificultando la respiración, volvían a hacer su acto de presencia.

- ¿Estas seguro que no vas a poder venir con nosotros? – preguntó Bella, sacándome de mis pensamientos.

- Lo siento mi reina, pero es una emergencia… - ella miro al suelo y dijo…

- ¿Emergencia? – se preocupó – dijiste que no era nada serio… Jake…

- Es sólo un decir… - se apresuró a decir el, mientras yo me aclaraba la garganta para llamar su atención.

- ¿Nos vamos? – dije serio, sintiendo cómo cada una de las células de mi cuerpo reclamaban a Bella entre mis brazos.

El chucho le dio un beso en la frente a Bella, y la guió hasta el asiento del conductor, pero ella lo ignoró y se metió en el asiento trasero.

- ¿No piensas conducir? – preguntó él.

- No tengo ganas – dijo ella, y se cruzó de brazos mientras Jessica comenzaba a apurarnos a todos.

Jacob se volvió a despedir de Bella, luego se giro a Jessica y con un asentimiento de cabeza se despidió de ella. Estaba seguro que prefería guardar distancias con ella, ya que aún parecía algo eufórica como para tenerla muy cerca.

"Hasta él es más astuto que tú" dijo mi mini Em.

- Adiós Cullen… - dijo tendiéndome la mano – cuídala – pidió mientras se giraba a tomar un taxi.

El trayecto en el carro se estaba haciendo cada vez más insoportable. Por un lado Bella se encontraba ignorándome olímpicamente. Habían veces en que la escuchaba maldiciendo desde el asiento trasero cada ves que Jessica se ponía a cantar o tratar de acercarse más a mí. Hasta hubiera jurado que estaba celosa…

El camino de venida había sido más divertido, ya que me había valido de los monólogos de Jessica para mantener a Jacob aburrido y sumido en la desesperación. Pero ahora, lo único que quería era que la insoportable mujer que tenía al lado se callara y me dejara conversar y centrarme en Bella. Aunque claro, esta última se negaba a dirigirme la palabra…

Bella POV

Estaba furiosa, y con cada segundo que pasaba encerrada en ese carro con Edward y Jessica me ponía cada vez peor.

Por un lado el primero no dejaba de observarme por el espejo retrovisor, y la segunda no podía mantener la boca callada ni las manos quietas. ¡Por Dios! ¿Qué le habían dado a esa mujer? ¿Sopa de loro?...

Muy bien… estaba cansada de todo esto… sabía que Edward no tenía la culpa de ser tan irresistible y endemoniadamente guapo. Siempre supe que tendría que sacarse a las mujeres de encima a la fuerza, pero bueno… nunca espere presenciar escenas como esta…

¿Acaso Jessica era la mujer pulpo?

Desesperada como estaba, ya que ella no perdía la más mínima oportunidad de soltarse y tirársele encima a Edward cada ves que no deteníamos en un semáforo, terminé deseando fervientemente tener una soga con la cual poder amarrarla ya que el cinturón parecía inservible en estos momentos.

Tal ves una cinta adhesiva tampoco no este mal… comencé a pensar.

Para cuando me crucé con la mirada de Edward en el retrovisor. Parecía divertido y a la ves intrigado, con todo su cabello más revuelto que de costumbre tras la última batalla que tuvo con Jessica quien ahora se encontraba cantando "Hot and Cold" a todo pulmón.

¿Así que divertido Cullen? Pensé furiosa y a la ves torturada por los chillidos de Jessica…

¡Yo te voy a dar algo con que divertirte!

Le sostuve la mirada retándolo a que sea el quien rompiera la conexión. A duras penas se las ingenio para mantener un ojo en la carretera y otro sobre mí. Me lleve una mano a la cabeza y comencé a jugar con algunos mechones que caían sueltos por mi rostro. Pude ver cómo sus ojos no perdían de vista ninguno de mis movimientos.

Lleve la otra a la pañoleta que sostenía mi cabello en una coleta y la solté, dejando caer mi cabello en cascada sobre mis hombros. Reí disimuladamente cuando lo vi moverse inquieto en su asiento, mirando a la pista para luego volverse a fijar en mi a través del espejo.

Me comencé a masajear las sienes, mientras cerraba los ojos disfrutando del masaje. Poco a poco mis manos fueron bajando por mi cuello mientras me brindaba a mi misma pequeños masajes para relajarme. Sonreí internamente al escucharlo gruñir sobre los alaridos de Jessica quién aún seguía concentrada con su canción.

"¡Vamos Bella! ¡Tu puedes!" me animaba mi mini Bella.

Mis manos bajaron hasta mis hombros, para luego proceder a desabrochar los botones de mi estorboso saco. Pude escuchar cómo Edward contenía la respiración, y dejaba de prestar atención a la autopista por un momento. Así que aproveche que tenía toda su atención y seguí con mi tarea, primero un boton…

"¿Hacía mucho calor no?" pensé yo. Desabrochando otro botón de mi blusa de seda.

Uno… dos… un tercero no haría daño, ¿verdad? Mi ya de por sí escotada blusa, mostraba ahora el inicio de mi brasier de encaje negro. Alcé los ojos para ver que Edward ya no prestaba la más mínima atención en la pista, tenía los ojos clavados en mí, brillando con deseo, pasión y admiración.

"¡Si el no esta prestando atención a la pista! ¿Quién diablos lo esta haciendo?" gritó mi mini Bella desesperada.

Fueron tres cosas que escuché al mismo tiempo…

Los improperios de los conductores que pasaban gritándonos cosas a toda velocidad. Los alaridos de Jessica que no duraron ni dos minutos antes de quedar en silencio, tras haberse estampado contra el cristal del parabrisas. Y la voz de Edward amortiguada por la música del estéreo.

Todo fue tan rápido que no nos habíamos dado cuenta. Nos habíamos pasado una luz roja y estuvimos a punto de chocar con todos los carros que venían en sentido contrario.

- ¿Estás bien? – preguntó Edward estacionándose a un lado de la acera, mientras se giraba a revisarme con una mirada llena de preocupación – Bella, dime… ¡Dios! ¿Te has golpeada algo amor? ¿Te duele algo?... Dime algo… grítame… lo que sea… pero dime… - comenzó a farfullar asustado tratando de pasarse al asiento trasero para observarme mejor.

- Estoy bien… - lo tranquilicé, viendo en sus ojos que no estaba tan seguro – sólo algo asustada.

- Vamos, te llevaré al hospital – dijo haciendo caso omiso a mis palabras.

- Estoy bien Edward – volví a repetir con cansancio – ¡Jéssica! – exclame asustada al percatarme de la extraña posición que mantenía esta contra el parabrisas.

- Jéssica… - volvió a llamar Edward – reacciona Jéssica – dijo poniéndose cada ves más pálido.

- ¿Dónde estoy?… - dijo Jessica semi-inconciente, comenzando a reaccionar, con la cara aún apoyada contra el parabrisas – ¡auch! – se quejo al querer tratar de moverse.

- No te muevas mucho – le dijo Ed, tratando de mantenerla en su sitio – te has vuelto a dar otro fuerte golpe en la cabeza… - le explicó él, mientras ella se volvía a acomodar en el asiento.

"Si, definitivamente hoy Jessica se había llevado la peor parte"

- Edward – dije yo – vamos al hospital – vi cómo su cara se ponía pálida por el susto así que tuve que tranquilizarlo – yo estoy bien… pero Jessica no… - dije señalando un hilo de sangre que le comenzó a correr por la frente.

Edward POV

Conduje como loco al hospital, quería que revisaran a Bella y que me aseguraran que estaba bien. Por un lado me desesperaba el silencio en el cual había vuelto a caer, y por el otro me preocupaba que ahora se comenzara a culpar por el accidente. La conocía demasiado como para saber que lo comenzaría a hacer.

"Estúpido" dijo mi mini Bella.

"Ya va, siempre dices lo mismo. ¿No tienes otros insultos?" comenzó a decir mi mini Emmet apoyado en un tubo "No sé, algo como que eres un imbécil, cretino, calenturiento, libidinoso…" siguió nombrando una sarta de insultos mientras jugaba con el tubo y Bella le tiraba un zapato.

Había hecho que revisaran a Bella ni bien llegamos al hospital mientras dejaba a Jessica con unas enfermeras para que le curaran la herida, al parecer se había hecho un pequeño corte en la cabeza y tendrían que darle algunos puntos. Había firmado algunos papeles para que se quedara por hoy ahí, ya que después de todos los golpes que se había dado en la cabeza, lo menos que podía hacer por ella era que la tuvieran vigilada y bien atendida.

Después de que el doctor me aseguro que mi Bella estaba bien y que sólo estaba algo asustada por el accidente, me acerqué a la camilla donde estaba recostada. Se veía tan pálida y preocupada que comencé a dudar de que ese doctor supiera lo que estaba haciendo.

La tomé de la mano para llamar su atención ya que parecía realmente muy entretenida en observar la mayólica del techo.

- Amor… - dije pero al momento quise retractarme de mis palabras cuando la vi arrugar su ceño y mirarme con tristeza.

- ¿Soy una estúpida verdad? – dijo levantándose de la camilla mientras tomaba su saco del respaldo de una silla cercana y se dirigía a la puerta.

- ¿A dónde crees que vas Bella? – pregunté sorprendido.

- No lo sé… - dijo ella con lágrimas en los ojos – supongo que a un lugar en dónde no pueda causar accidentes…

- Bella - dije acariciándole la mejilla – no fue tu culpa, yo debí prestar más atención a…

- Deja de hacerte el mártir Cullen… sabes muy bien que fue mi culpa – comenzó a subir cada ves más el tono de su voz – estuvimos a punto de chocar – chilló desesperada – algo te pudo haber pasado… y Jessica pudo haber recibido algo más que sólo puntadas… ¿¡y quieres decir que no fue mi culpa! – exclamó frustrada.

- No la fue y lo sabes – dije yo. No iba a aceptar que se empezara a culpar por todo.

- Déjame Edward – dijo ella con lágrimas en los ojos, mientras se alejaba de mis brazos.

- Nunca – dije yo, atrapándola otra ves entre ellos – nunca… ¿me entendiste?... Nunca… - le dije con convicción.

- ¡Basta! – dijo ella librándose de mi agarre, mientras corría a la salida. Yo me quedé estático mientras la veía perderse entre un mar de gente.

"¡Reacciona imbécil!" gritó mi mini Bella…

"¿Ya ves? ¡Imbécil suena mejor!" Dijo mi mini Em.

Llegué a la salida moviéndome entre personas que iban y venían llevando bandejas y heridos, las personas a su paso me gritaban frases a las que preferí no prestar atención. Ahora sólo me interesaba encontrar a Bella, tenerla entre mis brazos y hacerle ver que la amaba y no me importaba el resto…

Llegue a la salida antes de que los guardias de seguridad pudieran detenerme, ya que les habían dado la queja de que un loco andaba corriendo suelto por los pasillos de emergencia.

Llegué a las justas para ver cómo el carro de Bella arrancaba con Dios sabe qué destino, así que me aventé frente a un taxi que estaba por emprender marcha…

- ¡Alto! – grité colocándome en su camino - ¡Alto! – volví a gritar golpeando el capó.

- ¡¿Usted esta loco? – me grito el conductor.

- Si… - contesté una ves dentro – siga ese carro por favor… - le ordené a lo cuál el dudo pero terminó obedeciendo al ver mi desesperación.

Estaba nervioso, ansioso y desesperado tratando de pensar qué podría decirle a la mujer que amo, quería reconfortarla, hacerle ver que no me importaba nada más que ella.

Estaba tan metido en mis pensamientos que no vi cuando nos detuvimos frente a la empresa.

- Entro en ese edificio – dijo el taxista señalando a los grandes edificios de la Firma Cullen.

- Gracias – dije yo tendiéndole unos billetes, mientras me apresuraba a salir del carro.

- Tu cambio… - gritó el asomándose por la ventana.

- ¡Quédeselo! – grité yo.

- ¡Suerte! – escuché yo antes de adentrarme por las grandes puertas de cristal.

- ¡Bella! – exclamé exhausto corriendo para detener el ascensor en el cual se había subido. El cual ahora marcaba que estaba en el cuarto, quinto, sexto piso y seguí subiendo…

"¡Se dirige a su oficina!" gritó mi mini Em haciéndome porras "Tu puedes campeón"

Estaba muy ansioso para esperar por el siguiente ascensor así que comencé a subir las escalares a zancadas.

"¡Son 27 pisos!" gritó mi mini Bella "¡¿Estas loco?"

"¡Corre Eddie! ¡No le hagas caso a la histérica!" gritó mi mini Em sobre los alaridos de mi mini Bella.

Seguí corriendo, no pensando en nada más que en Bella y en lo mucho que me necesitaba ahora. Había visto la confusión en su mirada, y sabía que sentía mucho más que culpa.

Llegué a las justas al hall de nuestro piso el cual estaba vació. A estas alturas Ángela ya se habría retirado y Jessica pues… ella aún seguía en el hospital.

Me dirigí a la oficina de Bella, con el corazón en la mano y el estómago en la boca. Nervioso hasta la última de mis células y ansioso por saber que se encontraba bien.

En las afueras de su oficina no se escuchaba ningún ruido, pero la puerta se encontraba semi abierta. Me apresuré a entrar sin hacer mucho ruido y ahí estaba mi diosa.

Parada frente a los grandes cristales de su terraza dándome la espalda, abrazándose a si misma en busca de calor. Las luces que anunciaban el crepúsculo comenzaron a bañar los cielos dándole un matiz mágico en medio de esa congestionada y bulliciosa ciudad.

Silencio…

Pude ver su reflejo en los cristales mientras me acercaba de a poco no queriéndola asustar. Ella se encontraba llorando. Sentí como el corazón se me estrujaba y mis manos me picaban ansiando secar esas indeseables lágrimas, llevándoselas consigo, borrando tordo rastro de ellas y de todo posible sufrimiento.

Silencio…

En un par de zancadas crucé la estancia y la giré. Ella me miro sorprendida y sonrojada, aún con los ojos hinchados y cristalinos. Me dolía verla así, tan indefensa, tan lastimada. Por eso la abracé: la abracé porque me dolía verla sufrir; me dolía ser el causante de su sufrimiento; me dolía sentirme impotente; me dolía en lo más profundo de mi ser, sentir que la mujer que amaba con toda mi alma estuviera sufriendo. Y la abracé con todas mis fuerzas. La abracé tratando de fundir su cuerpo con el mió. La abracé tratando de compartir su dolor.

Ella no reaccionó al comienzo, pero luego comenzó a llorar desesperadamente, golpeando mi pecho por la frustración mientras incontenidas lágrimas recorrían libres por sus mejillas.

- ¿Estas molesta conmigo? – pregunté para cuando dejó de golpearme. Ella aún mantenía la cabeza escondida en mi pecho.

- Si… - murmuró.

"Mírale el lado positivo Eddie. Por lo menos te habla" dijo mi mini Em.

- ¿Quieres que me vaya? – pregunté rogándole a todos los cielos para que dijera que no.

Silencio…

Pero ella no contesto. Después de unos minutos que parecieron eternos negó.

- Mírame Bella – pedí, tomando su mentón con suavidad, pero ella giró su rostro – ¿Qué es lo que sucede?

Ella se soltó de mi agarre mientras comenzaba a dar vueltas por la oficina como un león enjaulado.

- ¿Qué sucede? – habló por fin – sucede que estoy desesperada Edward… eso es lo que sucede. Me siento desesperada, frustrada, triste…

- Yo… no entiendo… por qué…- traté de buscar las palabras mientras la intentaba detener, pero ella no se dejaba agarrar.

- ¿No entiendes? – preguntó furiosa – ¿no entiendes que me muero de los celos cada ves que te veo con otra mujer? ¿No entiendes que ya no puedo negar más esto que estoy sintiendo? – dijo hundiendo su dedo en mi pecho acusadoramente- ¿No entiendes que me siento la peor calaña del mundo por lo que le estoy haciendo a Jacob? – más lágrimas – ¿No entiendes que me siento impotente cada ves que te veo con Tanya u otra mujer? ¿No entiendes que te amo con locura?... es que acaso eso es tan difícil de entender Cullen… - dijo frustrada.

"¿Estoy soñando?" pensé "¿De verdad había dicho que me amaba?"

"Acaso habla chino para que no hayas entendido…" dijo mi Bella exasperada.

"¡Pobre Eddie!" dijo mi mini Em "Creo que ya lo perdimos" dijo cabizbajo.

- ¿No piensas decir nada? – gritó mi diosa – no hay un: "Bella yo también te amo, quiero que seas mi novia y blah blah blah" – dijo mirándome con reproche.

Yo aún no podía reaccionar, estaba estático mirándola con los ojos abiertos. Sentía mi mandíbula desencajada y mi cerebro parecía procesar las palabras con una lentitud insoportable.

- ¡Lo sabía! – volvió a gritar, ahora moviéndose más frenéticamente – lo sabía… sabía que todo esto era un estúpido juego… ¡claro! No ibas a dejar a la bruja de tu novia, por más bruja que esta sea… - comenzó a mover manos nerviosa – sabía que te retractarías…

- Bella… - dije con un hilo de voz, tratando de salir del shock.

- No, no… no me pienso disculpar, sabes que es una bruja Ed… no es tu culpa ser ciego…– dijo moviéndose de un lado a otro metida en sus pensamientos.

- Bella escúchame… - dije un poco más alto.

- Y mi estúpida conciencia que decía que me amabas – se detuvo un rato mirándome ceñuda – claro… ¡estúpido Edward!

- ¿Y ahora que hice? – pregunté alarmado.

- No tú… mi conciencia – dijo rodando los ojos – se parece a ti, tan perfecto e insoportable… pero eso no viene al caso. No te preocupes Eddie, sobreviviré, me repondré a esto que siento… tal ves me cueste… - y siguió farfullando.

"Creo que ya la perdimos a ella también" dijo mi mini Em divertido.

"A que se ve adorable" dije yo, mientras una sonrisa boba se extendía por mi rostro.

"Ya detenla que me esta mareando" ordenó mi mini Bella.

- ¡Basta Bella! – grité con fuerza.

"¿El que gritó fui yo?" pensé asombrado.

"Ya era hora que sacaras al hombre que tenias dentro Eddie" mencionó mi mini Em, mientras mi mini Bella asentía a su lado.

- Bella escúchame – dije deteniéndola, ya que ella parecía reacia a estar quieta – estas diciendo puras tonterías - dije divertido mientras ella me miraba escéptica.

- Suéltame – dijo ceñuda.

- No lo voy a hacer…

- Suéltame Cullen… - comenzó a ponerse furiosa.

- No amor… - abrió los ojos sorprendida, no lo esperaba- soy un ciego, lo sé – ella hizo un puchero que se me antojo besar, estaba a punto de replicarme para cuando continúe - soy un ciego y un cretino, por haber vivido negándome esto que siento por ti durante años - dije tratando de transmitirle toda la verdad de mis palabras – te amo Bella Swan, siempre te he amé y siempre te amaré… ¿es acaso tan difícil de creer?... ¿o acaso no entiendes? – dije dándole su sonrisa favorita…

- Pero tu y Tanya… -dijo arrogando su ceño – yo… Jacob… - ahora el que arrugaba el ceño era yo. Podía ver la duda plasmada en su rostro, y el dolor brillando expectante en sus ojos, como una sombra que le impedía disfrutar del momento.

- Yo voy a dejar a Tanya – dije decidido- estaba a punto de hacerlo hoy cuando nos interrumpiste en mi despacho….

- Wow, así terminas las relaciones Cullen – comenzó a amargarse de nuevo – vaya manera tan peculiar…

- Y Jacob… pues… - continué pasando por alto su sarcasmo – yo no voy a obligarte a nada mi cielo. Yo te amo, y eso es lo único que importa…

- ¿Piensas compartirme? – dijo divertida.

- No… - gruñí de nuevo – ya encontraré la manera de librarme de ese chucho…

- Se llama Jacob – comenzó a reír divertida – y tu no vas a hacer nada… - yo la miré herido. "¿Acaso pensaba continuar con él?" pensé dolido. Ella debió advertir mi mirada por lo que agregó – soy yo quién hablará con él… sólo te pido tiempo….

- Entonces eso quiere decir que… ¿que me amas? – traté de ocultar con todas mis fuerzas lo eufórico que me sentía ahora, por miedo a asustarla.

- Si… te amo Edward Anthony Cullen… - dijo riendo divertida mientras me despeinaba el cabello – te amo con todo mi corazón…

Bien, sé que dije que me iba a controlar, pero no pude. La besé, la besé con toda mi alma y con todo mi corazón. Ella gustosa me correspondió, perdiendo sus manos en mi ya desordenado cabello.

"¿Es que acaso esto podía ser más perfecto?"

Poco a poco fui descendiendo la intensidad de mis besos y a regañadientes tuve que soltarla por falta de aire. Se veía tan hermosa con los ojos cerrados, toda sonrojada y respirando arrítmicamente...

- Te amo – repetí pegando mi frente a la suya. Ella abrió los ojos despacio, el mar chocolate que representaban sus ojos estaban diferentes, ahora en sus aguas bailaban unas llamas únicas y mágicas, que la hacían relucir – te amo… - volví a repetir mientras ella comenzaba a sonreír empujándome hacia atrás.

- Más te vale Cullen – dijo riendo divertida para cuando caí sentado sobre su cómoda silla.

Frente a mi Bella se encontraba apoyada en su escritorio mirándome de forma traviesa mientras se mordía el labio inferior, mirando de mí a nuestro reflejo que se proyectaba en los cristales de su terraza.

- No hagas eso por favor – dije dejando escapar un gruñido, mientras ella me miraba intrigada.

- ¿Que cosa? – fingió inocencia.

- Morderte el labio… - dije tratando de levantarme pero ella me lo impidió, empujándome de nuevo a mi sitio.

- ¿Y qué piensas hacer Cullen? – preguntó seductoramente sentándose a horcajadas sobre mi.

- ¿Me estas retando? – enarqué una ceja incrédulo, pegándola más a mi pecho mientras le comenzaba a masajear distraídamente sus muslos.

- Tómalo como mejor quieras, Cullen – su risa volvió a resonar por toda la estancia.

No esperé más, dos podíamos jugar al mismo juego. Mi boca atacó su cuello, haciéndola gritar de la sorpresa, mientras comencé a repartir suaves caricias con mi lengua por toda la zona descubierta, deteniéndome algunos momentos en su clavícula. Me encantaba sentirla suspirar cada ves que la besaba en el cuello, y reír cada ves que me acercaba a su oreja. Fui repartiendo suaves mordidas por su cuello comprendiendo en ese instante que nunca me cansaría de escucharla suspirar, comencé a besar su mentón, mejillas y párpados, pero nunca en los labios. Cosa que comenzó a hacerla rabiar.

- Cullen – gruño buscando mis labios.

- ¿Si amor? – dije rehuyéndole divertido.

- Bésame – ordenó. Y con gusto lo hice.

Comencé a besarla con lentitud, queriendo prolongar el momento, la amaba con toda mi alma y sabía que ella también a mi. El beso comenzó a tomar intensidad, Bella aferró sus manos entorna a mi cuello, instándome a acercarme más a ella, mientras yo instintivamente recorría sus muslos que habían quedado al descubierto por la forma en la que estaba sentada.

- Edward - suspiró en mi rostro para cuando nos separamos en busca de aire. Su aliento cálido y dulce me dio en la cara, y una vez más ansié sus labios.

Comencé a recorrer su labio inferior con la lengua pidiendo permiso a ese lugar que me sabía al paraíso, ella gustosamente me recibió, iniciando una batalla en ese lugar tan conocido y extraño a la vez. Sus manos volaron a mi cabello, perdiéndose entre ellos mientras sus caderas se comenzaron a mover instintivamente.

Gruñí en su boca cuando la sentí tentarme. Ella sabía que me estaba poniendo el límite y yo no quería que parara.

En medio de mi desesperación, la levante en peso, mientras ella enredaba sus piernas entorno a mi cadera. A tientas nos acerqué a su escritorio. Con una mano la sostuve con fuerza mientras con la otra, barrí la mesa dejándola despejada. Carpetas, fotos y hasta su portátil cayeron ruidosamente al suelo, haciendo que ella se separara de mi para mirarme sorprendida y excitada. La senté sobre el escritorio para observarla mejor, estaba sonrojada y respiraba con dificultad, estaba hermosa y perfecta, y era mía.

Un repentino sentimiento me embargo cuando caí en la cuenta… era mía. Y lo sería por siempre.

- ¿Qué tanto miras Cullen? – dijo divertida, mientras extendía una mano hacia mi.

- Eres hermosa… - dije yo. Acercándome a ella.

Acorté muy rápido la distancia entre los dos. Lo último que vi fue cómo ella me tomaba por los hombros y me jalaba aún más a su cuerpo, enrollando sus piernas entorno a mi cintura. El beso se volvió salvaje, pude sentir la urgencia y la necesidad de fundirla y hacerla una conmigo. Sus pechos apretados contra el mío, se fueron endureciendo por el deseo y la pasión.

Quería tanto sacarle la ropa y hacerle el amor en ese instante, pero también deseaba apreciarla y aprovechar cada segundo que pasaba con ella.

Inclinándome sobre su cuerpo la bese sin descanso, abandonando sus labios para comenzar a descender hacia el inicio de su pecho. Las manos de mi diosa instintivamente comenzaron a desabrochar los botones de mi camisa, tirando de ella para sacármela. Me separé de ella para ayudarla a librarse de esa estorbosa prenda, mientras ella impaciente luchaba por sacarse la suya. Cuando nuestros pechos entraron en contacto, gemí en su cuello por las ansias que fueron en aumento. Ella comenzó a recorrer con su lengua los músculos de mi pecho, haciéndome gemir en su oreja, sus manos ávidas recorrieron los músculos de mi espalda, acercándose a mi trasero para apretarlo sobre la tela.

Mi boca abandono su cuello, para empezar un recorrido de besos por el valle que se formaba en medio de sus pechos. Ella instintivamente llevo sus manos a mi cabeza, revolviendo mis cabellos para comenzar a bajar por mi espalda y hombros. Volví a hacer el recorrido de regreso a su boca, el dulce y cálido contacto con su lengua me aceleró el corazón.

Se revolvió ansiosa bajo mi cuerpo para cuando abandoné sus labios, y fui dejando un camino de besos húmedos por su cuello llegando a sus pechos. Besé sus pezones sobre la tela de encaje, haciendo que ella se arqueara hacia mí. Un gemido gutural se escapo de mi garganta para cuando pude librarme de esa estorbosa prenda. Me deleite con cada uno de sus pechos, saboreándolos como si fuera la primera vez, mientras mi diosa comenzaba a gemir cada vez más fuerte.

Tomé las manos de Bella sobre su cabeza, recostándola por completo sobre el escritorio. Ella gimió frustrada para cuando comencé a bajar el cierre de su falda lentamente, prolongando el momento para aumentar su excitación. Ella se comenzó a remover ansiosa, tratando de soltarse para cuando estuvo expuesta a mí, radiante, única y exuberante. Simplemente perfecta.

Tuve que contener el aliento para cuando dirigí mis manos a esa zona íntima que tanto deseaba tocar….

- Estas húmeda… - gruñí tocándola sobre su trusa.

- Edward… por favor… - volvió a revolverse debajo mí, tratando de soltarse, pero sostuve sus manos sobre su cabeza con más fuerza.

Rompí la tela de un solo tirón, haciendo que mi diosa gimiera con fuerza para cuando introduje un dejo y luego dos, en su cavidad húmeda y caliente. Comenzando a mover mis dedos dentro de ella primero lentamente para luego ir aumentando la intensidad. No satisfecho con el placer que le estaba brindando, solté sus manos y fui bajando mi rostro hasta llegar a esa zona que sabía la haría explotar.

Mis labios comenzaron a obrar magia sobre su clítoris mientras mis dedos bombeaban con más fuerza dentro de ella. El calor en la estancia se hacía cada vez más insoportable, mientras un exquisito dolor se comenzó concentrar entre mis piernas. Pude sentir que el primer orgasmo se avecinaba como una gran tormenta en esta noche despejada, para cuando empezó a temblar con anticipación, aceleré el movimiento de mis dedos llevándola al límite mientras ella dejaba escapar mi nombre de sus labios, haciéndome perder el poco dominio que me quedaba.

Sentí unas ansias tan intensas de estar dentro de ella, que cerré los puños instintivamente en un vano intento de contenerme. Quería darle su tiempo para que pudiera recobrar el aliento, pero al parecer mi Bella tenía otros planes.

Sin darme tiempo a reaccionar, comenzó a levantarse dejándome apreciar su perfecta anatomía en todo su esplendor. Mi diosa aún respiraba con dificultad, pero eso no le impidió tomar el mando de la situación. Comenzó a besar mi pecho desnudo, haciéndome gruñir cuando comenzó a mordisquear y jugar con mis pezones. Una de sus manos fue descendiendo por mi abdomen acariciando los músculos de por si tensos. Así que comencé a rogarle al cielo y a la tierra, para que siguiera con esas caricias que me estaban volviendo loco. Casi me sentí desfallecer cuando comenzó a acariciar mi miembro sobre la tela del pantalón, y hasta pude jurar que se estaba riendo para cuando comencé a jalarme los cabellos de la desesperación.

Bella POV

Para cuando pude recuperar la respiración y el sentido, junte fuerzas y me comencé a levantar. Quería ayudar a mi Edward con el pequeño problemita que se había formando entre sus piernas. Así que me puse manos a la obra

Ed empezó a jadear cuando sintió mis manos bajar tortuosamente el cierre de su pantalón. Sabía que lo estaba haciendo perder la poca cordura que le quedaba, pero era parte del juego que ambos habíamos empezado. De un solo tirón baje su pantalón y boxer a la vez. Dejando expuesto su duro y súper crecido miembro.

Pude ver que quería replicar para cuando lo empuje hasta tenerlo sentado en la silla en donde había empezado este delicioso juego, pero lo callé con un fogoso beso que a regañadientes tuve que terminar minutos después por falta de aire.

Una de mis manos comenzó a recorrer su firme abdomen, bajando por este hasta llegar al inicio de su pubis y antes de que Edward pudiera reaccionar, tomé su miembro entre mis manos. El gruñido gutural que broto de su garganta me hizo mojarme de nuevo, ansiosa por volver a sentirlo. Edward se dejo caer en el sillón soltando palabras sin sentido, mientras mi mano acariciaba la punta de su miembro, haciéndolo sisear y gemir.
Aprovechando su estado de vulnerabilidad, me arrodille entre sus piernas. El perdido en las caricias que le brindaba, no reaccionó hasta que sintió cuando reemplacé los dedos por mi lengua. Mientras yo tomaba posesión de algo que calificaba como mío, me metí su miembro por completo, cubriendo la parte faltante con mi mano, comencé con lentas y cadenciosas caricias, haciendo que Edward jadeara con fuerza mientras llevaba sus manos a mi cabeza, instándome a ir con más fuerza. Reí aún con su miembro en la boca, sintiéndolo temblar debajo de mí, haciendo cada ves más lento los movimientos. En un momento de desesperación, Edward comenzó a jalarse los cabellos extasiado y frustrado por las deliciosas caricias que le estaba brindando. El comenzó a suplicar, pero hice caso omiso a sus pedidos, y con la mano que tenía libre comencé a masajear sus testículos, haciéndolo gemir con fuerza.

Mientras más rogaba él, más tiempo me tomaba en torturarlo… para cuando creí que ya era suficiente, solté su miembro para centrarme en sus ojos que estaban oscurecidos por el deseo, le di mi mejor sonrisa, aquella que solo guardaba para él, y antes de que pudiera empezar a reclamar, volví a mi tarea, pero ahora con más dedicación. Aumente el ritmo de mis lamidas, chupando su miembro con más fuerza y ayudándome con la mano para darle mayor placer. Sus gemidos fueron en aumento, dejando escapar mi nombre de sus labios reiteradas veces, un grito avasallante se escapó de sus labios para cuando aumenté la velocidad, sabía que estaba por venirse, lo podía sentir. Tenía los nudillos blancos por la fuerza con que apretaba los posa manos de la silla. En un movimiento que no vi venir me levanto del suelo y me colocó sobre él…

- Quiero… quiero terminar… dentro de ti… - pidió, haciéndome gemir con anticipación.

Me senté a horcajadas sobre él, gimiendo al unísono cuando nuestros miembros se encontraron para formar uno solo. Lo sentí llenarme por completo, penetrándome largo, duro y caliente. La sensación fue tan intensa que estuve a punto de alcanzar otro orgasmo

Ambos comenzamos a gemir y jadear en busca de aire para cuando empecé a cabalgar sobre el. Edward me tomó por las caderas ayudándome con los movimientos, sincronizándonos casi de manera automática, la rapidez y la urgencia que del deseo se hicieron presentes, comenzando a hacer estragos en nuestros cuerpos.

Una nueva ola de calor comenzó a recorrer todo mi cuerpo, finalizando en la parte baja de mi abdomen. Los movimientos se hicieron cada ves más rápidos, Edward besaba mis pechos y mi abdomen en busca de brindarme más placer mientras yo gemía su nombre.

Un sin fin de sensaciones y sentimientos se mezclaron dentro de mí para cuando sentí el segundo orgasmo de la noche, pero seguí moviéndome sobre Edward hasta cuando lo sentí venirse dentro de mí, pocos segundos después que yo.

Exhausta, completa y feliz, me deje caer sobre su pecho, sintiendo como mi cuerpo colapsaba y los músculos de las piernas me temblaban por el esfuerzo y la posición en la que estaba.

Edward me acomodó mejor sobre él, mientras repartía suaves besos por mi rostro.

- Te amo… -dijo sosteniéndome la mirada, sus ojos brillaban más que nunca, y no pude resistirme al deseo de perderme en ellos.

- Y yo a ti…

- ¡Bella! – escuchamos que una voz masculina llamaba desde afuera de la oficina, para cuando el teléfono comenzó a sonar…


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