CRUSH

"El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve
Con lo que se imagina, basta"



Alice POV

"¡Bien!. Son exactamente las 4 am.

Tengo aproximadamente una hora para preparar todo y llegar a casa de Bella, ya que hoy sería el gran día".

Durante años había esperado el momento en que pudiera cambiar el look de Bella, pero con lo terca que era mi amiga, no podía ni tocarle un pelo porque se ponía como histérica. Según ella, ése era su estilo, aunque yo sabía que sólo lo hacía para pasar desapercibida.

"La culpa la tienen Emmet y Edward.

Con los celosos que eran, no la dejaban ser a la pobre chica.

Siempre controlándola y espantando a cuanto chico se le cruzara en el camino.

Claro, ella nunca se daba cuenta".

"¿Qué hubiese sido de ella sin mí?". Seguramente, Edward hubiese conseguido ahuyentar al chucho… que diga, a Jacob.

"¡Cómo se amaban ese par!… lo digo por Ed y Jake

Definitivamente, esos fueron los años más graciosos de mi vida.

Si Ed no lo mató, fue por el simple hecho de que era el novio de Bella.

Aunque estoy más que segura que no hubiese perdido la más mínima oportunidad, si ésta se hubiera presentado".

Pero claro, cuándo el chu… Jacob se fue, dejando mal a mi amiga, la que tuvo ganas de matarlo fui yo. Bella nunca le iba a echar la culpa, ya que ella siempre lo quiso, pero no lo amaba, de eso yo estaba más que segura… y si mis visiones no se equivocaban, ella solo podía amar a una sola persona, pero siendo Bella, ella estaba segura de que lo que sentía por el chucho era amor. Bueno, sólo era cuestión de tiempo para que se diera cuenta, y por lo visto, ahora las cosas por fin estaban tomando su lugar, como siempre tuvo que ser…

- ¿Alice, crees que ya esté despierta? – preguntó Rose, mientras yo buscaba la copia de llaves del departamento de Bella, que había tomado prestado de Emmet... "Claro, este aún no lo sabía"…

- Creo que mientras esté menos consciente, es mejor – dije para cuando hallé las llaves en una de las ocho maletas que habíamos llevado con nosotras – aquí están – dije sosteniéndolas de manera triunfante frente al rostro de Rose.

- Aún no entiendo, ¿de dónde sacaste tantas maletas, Alice? - dijo Rose arrastrando todas las que podía consigo a la sala del departamento – ¿qué llevas aquí?; ¿piedras? ¿un muerto?, ¿una pala? – dijo derrumbándose cansada sobre uno de los muebles.

- Digamos que guardaba la esperanza de que Bella me dejara cambiarle la apariencia algún día – dije mientras arrastraba la última maleta a la sala – y ayer, cuando nuestra querida Bella aceptó, me tomé la molestia de hacer algunas llamadas a algunos de mis amigos diseñadores…

- ¡Alice!… - dijo Rose mientras habría las cortinas de la sala, iluminando toda la estancia.

- ¡¿Qué? – dije encogiéndome de manera inocente.

- No creo que a Em y Edward les guste mucho la idea – dijo Rose suspirando frustrada – la sobreprotegen demasiado…

- Esa es la idea, Rose – dije comenzando a jalarla a la habitación de Bella – ha llegado la hora de que ambos sufran un poco, especialmente Eddie… - dije lo último como un murmullo al haber llegado a la habitación, pasando sin ser invitadas.

Bella se había quedado dormida sobre la cama, con un horrible pantalón de franela color verde, algo desgastado y una de las camisetas favoritas de Edward. Sabía que la usaba cada vez que éste se ausentaba durante algún tiempo, ya que se había vuelto una manía en ella cada vez que lo comenzaba a extrañar, aunque ella siempre lo negara.

"¿Y dónde diablos están los conjuntos de Victoria's Secret que compramos?"

- Bella, despierta – Rose comenzó a moverla despacio para que despertara.

- Uhmmm… mamá, cinco minutos más… – dijo dándole la espalda, pero sin despertar.

- ¡Bells! – volvió a llamarla Rose, mientras Bella comenzaba a gruñir en sueños…

- Em, no lo tires…. No, Em, los gatos no vuelan – dijo volviendo a moverse en medio de su sueño – ¡no… déjalo…!.

Rose se detuvo al escuchar hablar sobre su oso, sabía que estaba interesada en lo que Bella pudiera decir entre sueños al igual que yo…

Emmet siempre había tenido un amor excesivo por los animales. Muchas veces Bella y yo lo llegamos a comparar con Elvira, la niña de los Cartoons, ya que los pobres animales terminaban huyendo de él por lo excesivo que resultaba nuestro gran amigo con sus demostraciones amorosas y sus locos experimentos… que en su mayoría eran incentivados por Edward.

- Vamos, Em… no seas llorón – dijo sonriendo de manera cómica aún dormida – será rápido, lo prometo…
"¿Qué?,¿ Será rápido qué?"…

Rose se removió incómoda a mi lado, supuse que ella también estaba intrigada por este nuevo comentario…

- Nadie te mandó a jugar con mi cera depilatoria… - soltó un suspiro – ay, Emmet… tú siempre haciéndole caso a Edward…

Rose y yo sonreímos aliviadas. Bella se comenzó a mover en la cama y a murmurar cosas sin sentido, mientras fruncía el ceño.

- No, Don-Kinkon no… - volvió a removerse intensamente – maldición, Edward…

Le hice señas a Rose para que la despertara de una ves por todas. Ya eran las 6 am, y teníamos que estar en la peluquería a las 8 am.

- Vamos, Bella despierta – dijo Rose, colocando un mechón rebelde del cabello de Bella tras su oreja.

- ¿Edward… por qué? – dijo esto último como un reclamo, mientras una solitaria lágrima se escapaba de sus ojos.

"¿Qué está pasando aquí?

Sabía que se me estaba perdiendo de algo".

Si algo estuviera pasando entre Bella y Edward, mi amiga me lo hubiese contado. Estaba segura, por algo no era su mejor amiga o ¿no?.

Bueno, de todas formas, no me podía cerrar a las diferentes posibilidades… conociéndola, si algo había pasado como lo suponía, lo más probable era que estuvieran en un estado de negación…

Uhmmm, a ver… Edward y Bella… siempre supe que habían nacido para estar uno con el otro, ambos se complementaban de una manera única. Pero claro, ambos estaban ciegos y sordos… no querían ver más allá de la amistad que tenían… y siendo ambos tan testarudos les costaría mucho aceptar cualquier cambio en la relación tan estrecha que tenían, pero para eso estaba yo, para darles un empujoncito… y claro, lo mejor era empezar con Bella …

- Vamos, Alice, ayúdame – dijo Rose, forcejeando con Bella para quitarle las almohadas.

- ¡Déjenme dormir! – comenzó a gritar Bella ya despierta.

- Bella, no me hagas emplear la fuerza – dije haciendo flexiones con los brazos, mientras Rose reía divertida, y Bella se cubría la cara con una de sus almohadas y gritaba de exasperación palabras sin sentido referentes a… incendiar… armario… pequeño demonio adentro…

- Tú te lo buscaste… - dije tomando una de sus piernas mientras Rose tomaba la otra – Rose, hazme los honores – reí mientras Bella se sostenía de la cabecera de su cama, como si su vida dependiera de ello…

- Alice Brandon, son las 6:30 de la mañana, es sábado – comenzó a gritar mientras nosotras tirábamos de sus piernas- a las 8 pm… es la bendita fiesta de bienvenida… y tengo que estar… por lo menos dos horas… antes… para cerciorarme de que todo esté bien…- dijo jadeando por el esfuerzo - porque al parecer el niño Eddie prolongó un poco más sus vacaciones… y llegará tarde… si es que llega… - dijo agarrándose a duras penas – ¿Rose, tú también?, ¡NO!.

- Lo siento, Bella, pero llevamos más de media hora tratando de despertarte – dijo Rose riéndose de Bella – además me la debías…

- Bella, no me hagas recurrir a las cosquillas – pude sentir cómo mi amiga se tensó, logrando que se soltara de la cabecera de la cama.

- ¡Maldición, Alice Brandon! - dijo levantándose de la cama y apuntándome con un dedo a la cara – ¡me las cobraré todas juntas!…

- Sí, sí, sí… - dije empujándola al cuarto de baño – tenemos una cita con Fabriccio a las 8 am, así que apúrate…

La pude escuchar murmurar cosas sobre torturar a barbies malibú y duendes, mientras se perdía tras la puerta de baño toda enfurruñada.

- Vamos, Rose, tenemos que arreglar algunas cosas – dije yendo a la sala por las maletas.

- ALICE BRANDON, ¿QUÉ DIABLOS ES ESTO? – dijo Bella saliendo exaltada del baño en una diminuta toalla, mientras sostenía las prendas que había elegido para ella en ese día.

- Eso se llama vestido y estos de aquí… - dije mostrándole unas bonitas sandalias de taco pequeño que hacían juego con el vestido floreado que había elegido para ella – son los zapatos que usarás hoy…

- No, tú definitivamente estás loca… - dijo mirando alternativamente al vestido y luego a las sandalias…

- A ver, Bella… dejemos en claro algunas cosas – dije mientras me sentaba tranquilamente al lado de Rose en la cama, para poder tener una mejor vista de mi amiga - ¿Quién pidió ayuda con su cambio de look?

- Yo, pero…

- ¿Quién es la que necesita remodelar su armario? – dije no dándole tiempo a replicar.

- Yo no nece…

- ¿A quién le hace falta un cambio de actitud? – dije mirándola inquisitoriamente.

- ¿Qué diablos… ?

- Bella, seamos sinceras, tienes apenas 22 años – dije tratando de hacerla razonar – y te vistes como una mujer de 40 …

- Alice tiene razón – dijo Rose secundándome – nosotras no haríamos nada que te hiciera sentir incómoda…

- ¿Dónde esta la chica graciosa, comedora de libros y sarcástica que nos hacía reír a todos? – dije acercándome a ella con los zapatos en la mano – ¿dónde está mi amiga que no tenía miedo a los retos?…

- Alice… - dijo mirándome a los ojos…

- No, Bells, no quiero excusas, no quiero promesas – dije devolviéndole la mirada- te quiero de vuelta, amiga… - Bella comenzó a mirar alternadamente de Rose a mi durante algunos segundos para luego ver las prendas que tenía en las manos…

- Nada pierdo con intentarlo – dijo más para ella misma pero aún así pudimos escucharla – tampoco puede ser tan malo – dijo esto último sonriéndonos a ambas, mientras yo daba saltitos en mi sitio – pero tengo mis condiciones – dijo ahora sonriendo perversamente.

- Bells, no puedes... – quise continuar pero ella fue más lista.

- Claro que puedo… quiero tener la opción al veto – dijo mirándonos triunfalmente, para luego tomar los zapatos que yo aún sostenía – tres veces por cada tipo de prenda o zapato que hayas traído en esas maletas– dijo dirigiéndose a la cama, para terminar de cambiarse.

- Una – dije tratando de negociar con ella…

- Cuatro – dijo sin mirarme buscando un juego de ropa interior.

- Dos de ropa, pero no de zapatos – dije yo, alcanzándole un conjunto de Victoria's Secret mientras ella me miraba como si estuviera loca para luego pasar a rodar los ojos y tomar la prenda…

- Cinco – dijo dirigiéndose al baño.

- Tres y para zapatos dos - dije yo…

- Siete por prenda – dijo gritando desde adentro.

- Cuatro y tres de zapatos – dijo Rose interviniendo en la disputa

- Nueve por cada tipo de prenda o zapato- dijo Bella

- Cinco y no hay más – dije yo dándome cuenta muy tarde de lo que había dicho.

- Trato hecho – dijo saliendo sonriente del baño.

"¡Maldición lo había hecho de nuevo! "

Bueno, no importaba, con la cantidad de ropa que había traído en esas maletas, esas cinco prendas serían lo de menos. Además aún faltaban las que yo había confeccionado especialmente para ella…

- ¿Qué tal me veo? – dijo dándose vueltas frente al espejo, mostrándonos el vestido floreado a tiras, que se adhería a cada una de sus curvas y terminaba algunos centímetros más arriba de sus rodillas, dejando a la vista no sólo sus esculturales piernas sino también el inicio de su generoso busto.

- Rose, ¿escuché bien? – dije mirando a mi amiga de manera dramática – ¿nos esta pidiendo nuestra aprobación?… - Rose comenzó a asentir mientras se limpiaba las lágrimas imaginarias.

- ¡Nuestra niña está creciendo! – dijo para luego prorrumpir en carcajadas. Bella rodó los ojos mientras se colocaba sus gafas cuadradas…

- ¡Hey, señorita, alto ahí! – dije yo, quitándoselas de la cara.

- ¡Alice! – dijo mirándome con el ceño fruncido. Mientras yo sacaba de mi bolso una cajita y se la extendía para que la tomara.

- ¿Qué es esto? – dijo dudando en abrirla o no…

- Bueno, Rose piensa que esas gafas no van de acuerdo con la nueva imagen que queremos dar de ti – dijo encogiéndose de manera inocente – así que fuimos a tu oftalmólogo para que nos diera esos lentes de contacto.

- Además, Bella, el Dr. Simmons dice que ya no necesitas usar esas horribles gafas – dijo Rose tirando las gafas al bote de basura mientras Bella soltaba un gemido y nos miraba de manera acusadora.

- El veto no abarca los lentes ni el peinado, Bella – dije yo viendo por dónde se quería dirigir ella… Bella tomó su bolso y salió por la puerta para empezar a gritar desde la sala.

- ¡Muévanse!, Quiero terminar lo más pronto con esta tortura – dijo desde la sala. Rose y yo nos miramos y comenzamos a reír de su reacción. Sabíamos que muy en el fondo ella estaba muy emocionada por todos estos cambios, pero siendo Bella, nunca lo aceparía.

Emmet POV

Estaba nervioso, las chicas habían estado todo el día juntas y ahora se encontraban encerradas en la habitación de Bella arreglándose para ir a la fiesta. Lo raro era que en ningún momento me habían dejado ver a mi amiga, y conociendo a Alice estaba seguro que se traía algo entre manos.

"¡Mierda, volví a perder!".

Comencé a tirarle los cojines de los muebles a Jasper para cuando éste me volvió a ganar. De lo mucho que las chicas se estaban demorando nos habíamos puesto a jugar Hale y ahora no me podía concentrar bien.
"¿Donde diablos se metió mi diosa?"

- Hey, el peinado… ¡no arruines mi peinado! – dijo Jasper en medio de risas.

- ¡Maldición, quiero la revancha!… - dije refunfuñando por lo bajo.

- Nada de revanchas, Em – dijo Bella. Para cuando vi cómo Jasper se atoraba con la risa y se quedaba mirando con la boca abierta a quien supuse estaba tras de mi.

- Ya estamos listas – dijo Alice mientras se colocaba al lado de Jasper y reía disimuladamente.

"¿Que demonios estaba pasando?"

Al voltear y ver a Bella me llevé la sorpresa más grande de mi vida. Nunca la había visto así… es decir… estaba preciosa… realmente muy, pero muy hermosa. Ya no usaba esas gafas cuadras que tanto la caracterizaban, ahora sí se podía apreciar sus preciosos ojos color chocolate, tan expresivos… su cabello estaba recogido en un moño, dejando sueltas pequeñas mechas que caían de manera grácil sobre su rostro, hombros y espalda, dándole un toque aún más irresistible, brillando de una manera casi mágica. Enmarcando cada una de las facciones de su rostro. Se veía angelical, inocente y a la vez sexy…

"¿Sexy? No, eso no señorita… "

Comencé a fijarme en cómo iba vestida. El vestido era demasiado revelador. Era de un azul muy bonito, pero el escote del pecho… "no, no… eso si que no…" se podía ver el inicio de sus senos… "¡Dios! ¿Y ese par de dónde salieron?..." seguí fijándome, y para mi disgusto, el vestido le quedaba demasiado ajustado… se podían apreciar todas sus curvas… "¡está loca si piensa salir así!…"

- Bueno, si ya terminaste con tu inspección Sr. Mirón. Será mejor que nos movamos – dijo esto mientras se giraba para dirigirse a la salida.

Jasper y yo soltamos un grito ahogado "¿Acaso estábamos en crisis y había comenzado a escasear la tela?" Bella tenía toda la espalda descubierta y si no fuera poco, el vestido se ajustaba mucho más… más… ahí… en esa parte… mostrando su generoso y respingado trasero.

- ¡ISABELLA SWAN TÚ NO VAS A SALIR VESTIDA ASÍ DE ESTE LUGAR! – dije soltando algunos gruñidos. Bella se detuvo y se giró a verme… mirándome entre divertida e intrigada.

- ¿Algún problema por cómo voy vestida, Em? – dijo con calma, jugando con un mechón de su cabello.

- ¡Pues sí! – dije ahora algo nervioso ya que Rose se había parado frente a mí y comenzó a mirarme de manera amenazante.

- Pues te aguantas porque no tengo otra cosa que ponerme – dijo volviendo a tomar su bolso y dirigiéndose a la salida.

- No me retes, Isabella – dije tratando de avanzar pero Rose me puso una mano en el pecho deteniéndome… - Amor… ella no puede salir así… - dije tratando de pasarla de largo.

- ¡Oh, claro que puede, osito! – dijo mi diosa intimidándome con la mirada…

- Pero, Rose… - dije yo, sintiéndome pequeño.

- ¿Tú tienes alguna objeción, hermano? – dijo dirigiéndose a Jasper, mientras este tragaba duramente y miraba a Alice antes de contestar.

- No… - dijo mirando al suelo. Él le había agarrado mucho cariño a Bella y sabía que estaba tan consternado como yo…

- Traidor – dije por lo bajo.

- ¿Y tú, amor? – dijo Rose, acercándose peligrosamente a mí – ¿tienes algún problema con el vestido que Alice y yo elegimos para Bella?.

- Rose… yo… este… - comencé a tartamudear… comencé a mirar de Alice a Jasper, para luego mirar a Bella que se estaba aguantando la risa en una esquina. Suspiré frustrado. – maldición… no

- ¿No qué, amor? – dijo Rose, ahora seductoramente.

- No tengo problemas… con el maldito… pedazo de tela… que Bella y ustedes llaman vestido – dije refunfuñando a más no poder.

- Entonces, ¡perfecto! – dijo Alice comenzando a dar saltitos en su sitio – ¡vámonos!.

Edward POV

- Vamos, Tanya – dije impacientándome.

Había recibido 6 llamadas de Emmet, 8 de Alice, 3 de mi padre, todos preguntando por mi paradero, pero ninguna de Bella, eso significaba problemas. Y para colmo parecía que Tanya se había ahogado en la ducha porque eran las 9 pm y ella aún no salía. Estaba por dejarla encerrada en mi apartamento e irme solo a la fiesta para cuando la vi salir. Se veía muy bonita con un vestido de gala negro, que tenía un gran escote en el pecho mostrando más de lo debido y una gran abertura en la pierna.

- Ya estoy, amor – dijo dándome un beso en los labios.

- Ya era hora – dije más para mi que para ella, saliendo de mi apartamento con rumbo a la fiesta.

Había estado muy distraído durante el camino, aunque más que distraído, diría nervioso. Y la verdad no sabía por qué. Bueno, tenía una vaga idea en la cuál estaba involucrada Bella, mi ausencia durante estas dos semanas y ahora mi nueva novia de turno… "no, Edward, no es tu novia de turno. Se supone que es la oficial"… me volvió a recordar mi conciencia.

Hice el recorrido de mi departamento al Club 40/40 donde se llevaría a cabo la reunión en menos de 15 min, pasándome varias luces rojas y esquivando a cuanto carro se me cruzaba en el camino, mientras Tanya se agarraba del asiento como si su vida dependiera de ello.

- ¡Edward Cullen, manejas como loco! – dijo poniéndose histérica para cuando nos detuvimos frente al club… sin darle mucha importancia, me bajé del carro y me acerqué a su puerta para ayudarla a bajar, mientras le daba las llaves de mi Aston Martin V12 Vanquish color acero al valet que esperaba a nuestro lado.

- Cuídalo como si tu vida dependiera de ello - le dije al muchacho. La verdad, no lo hubiese traído a la fiesta si Tanya no hubiese insistido tanto en lucir el carro. No acostumbraba a sacarlo a menos que sea una ocasión especial… y, según ella, ésta lo era…

El local estaba lleno de todos los empleados y socios de la empresa. Tuve que saludar a varios conocidos antes de dar con mis amigos que se encontraban parados junto a la barra.

A duras penas me acerqué a ellos ya que Tanya insistía en ser presentada a cuanta persona se nos acercaba. Cuando llegamos pude notar que el ambiente estaba algo tenso…. "¿Sería por la presencia de Tanya?… ¿dónde diablos estaba Bella?... se supone que debería estar con ellos…"

- Hijo – dijo mi madre toda emocionada en medio de un abraso muy efusivo.

- Esme, has estado tomando – dije mientras me ganaba un coscorrón por parte de mi padre – Carlisle – dije abrazándolo a él también. Terminé de saludar a todos los presentes y vi a Emmet que estaba refunfuñando y gruñendo por lo bajo a todos los hombres que pasaban cerca a nosotros… "¡Qué raro!, pero ¿dónde esta Bella?".

- ¿Amor, no me vas a presentar?… - dijo Tanya, detrás de mí. Llamando la atención de toda mi familia.

- ¿Amor? – dijo Alice enarcando una ceja.

- Familia – dije rodando mis ojos al ver sus caras de incredulidad – les presento a Tanya… mi… novia… - dije algo incomodo por las risas que Emmet soltó y las miradas que me lanzaban Alice y Rose.

- Mucho gusto – dijo Tanya saludando a mis padres, ignorando olímpicamente a las chicas y pasando de Emmet.

- El gusto es mío querida – dijo Esme saludándola cortésmente.

- Es un placer conocerte – dijo Carlisle devolviéndole el saludo.

Después de ese pequeño incidente los chicos trataron de conversar con Tanya, pero Alice y Rose se veían un poco más reacias a aceptarla. Bueno, eso tendría que verlo después… lo que ahora me tenía preocupado era dónde se había metido Bella. Se suponía que debería de estar aquí. La ceremonia de inicio ya había terminado así que sólo quedaba disfrutar del resto de la velada y a ella no se la veía por ningún lado.

- Amor, ya vuelvo – me dijo Tanya, levantándose para dirigirse al baño. Pero no le preste mucha atención.

- Emmet – dije llamando la atención de mi amigo que seguía en esa actitud tan absurda – ¿Dónde está Bella? – en respuesta sólo recibí un gruñido por parte de él, y vi como giraba su cabeza a las escaleras que dirigían a la segunda planta.

- Ve a verla por ti mismo – dijo renegando. "¿Emmet renegando? Esto me estaba preocupando cada vez más…"

Pero no fue necesario que diera más de dos pasos porque por ella apareció Bella, riendo de lo más feliz junto a Ángela.

Todo fue tan rápido, vi como todos los hombres a mi alrededor miraban a donde había aparecido mi ángel, algunos de ellos comenzaron a acercarse al inicio de las escaleras al ver que Bella comenzaba a bajar por ella, sin notar el alboroto que causaba en los presentes con su sola presencia.

"Era perfecta…

Y yo yacía deslumbrado".

Pude detallar cada uno de sus movimientos mientras me hallaba inmerso en su presencia, y como una marioneta me moví entre los presentes hasta alcanzar el inicio de las escaleras.

"Estaba hermosa… ¡no!… esa palabra no le hacía justicia…

La verdad era que no existía

El adjetivo indicado que le hiciera honor a su belleza natural y única".

Siempre supe que Bella era hermosa, no sólo por dentro sino también por fuera. Pero parecía que su belleza se había incrementado de una manera exagerada.

Ahora ya no solo sus ojos eran expresivos. Su rostro perfecto adornado por un suave rubor, sus curvas bien definidas que se movían al compás de sus movimientos, sus piernas largas y esbeltas, su vientre plano, su piel suave y tersa… aún esa sonrisa nerviosa que solía soltar en momentos en los que era el centro de atención… todo en ella era expresivo… todo en ella me llamaba a mirarla.

"Y no sólo a ti"… me gritó mi conciencia.

Fue ahí cuando tomé conciencia de la cantidad de hombres que se hallaban junto a mí, observando a Bella.

"Ahora entendía la actitud de Emmet"… pensé con fastidio.

Y como si hubiera sido conjurado, el monstruo de los celos hizo su acto de presencia. En menos de dos segundos subí las escaleras que me separaban de ella y tomándola del brazo me abrí camino en medio de estúpidos moscardones que trataban de acercase a ella para entablar conversación. Al llegar a donde estaba mi familia pude ver que mis padres me miraban sorprendidos, Emmet me miraba con orgullo, Alice y Rose parecía que me querían matar y Jasper sonreía aliviado.

- ¿Edward, qué diablos te pasa? – me dijo Bella algo molesta por mi actitud – O sea, no hay un "Hola, Bella, lo siento, soy un estúpido… me dio un ataque andropáusico y por eso actué de esa manera" - dijo mientras tomaba una copa de la barra. Mis padres y los chicos se encontraban callados mirándonos…

- ¿Por qué estás vestida así? – chillé de manera furiosa, llamando la atención de algunos presentes… mientras señalaba su vestido tan… tan… horrible…

- ¡¿Así, cómo?... Se supone que es una fiesta elegante, señor sabelotodo – dijo apurando su copa.

- Ese vestido es tan… - quise terminar pero ella me cortó…

- No te metas con mi vestido – dijo avanzando de forma amenazadora.

- Chicos, será mejor que se calmen – dijo Esme tratando de apaciguar las cosas…

- No, Esme… déjalos pelear… se está poniendo interesante la cosa – dijo Emmet acomodándose en su asiento, ahora más divertido.

Ambos nos comenzamos a retar con la mirada, hasta que Bella comenzó a caminar hacia la pista de baile….

- ¿A dónde crees que vas? – dije deteniéndola de una mano. Íbamos a comenzar a pelear de nuevo para cuando fuimos interrumpidos de la peor manera.

- Amor… ¿quién es tu amiguita? – dijo Tanya pasando un brazo por mi cintura de manera posesiva.

No supe qué decir por algunos momentos, mi mente se quedó en blanco. Me había olvidado de Tanya, me había estado comportando como un estúpido con Bella. Al ver que no decía nada, Bella comenzó a hablar…

Bella POV

"¿Amor?¿ Quién diablos era esa?

¿Y por qué le decía a Eddie amor?"…

Al ver que Edward se había quedado mudo, me giré y me presenté yo misma…

- A ver… digamos que soy algo así: la peor pesadilla de Eddie – dije jalándole uno de sus cachetes para luego palmeárselo algo más fuerte de lo normal – su casi hermana… o mejor dicho su mejor amiga… ¿Y tú, quién eres? – dije tratando de aguantar la risa al ver la cara de perplejidad que tenía Edward.

- Yo soy Tanya Coven – dijo sujetando a Edward con más fuerza – la novia de Edward…

Tuve que disimular el shock que me produjo esa noticia…

"¿Así que su novia?

Y para colmo se apellidaba Coven, creo que el apellido le hacía justicia.

Vamos Bella, estás siendo injusta, ni siquiera la conoces".

- Es un placer… - dije tendiéndole la mano mostrando mi mejor sonrisa – Bella Swan…

Estuve evitándolo el resto de la noche… si no era Emmet con sus ataques de celos, era Edward con sus cambios hormonales… creo que ambos se habían puesto de acuerdo para arruinarme la noche.

Estaba bailando con el Dr. Mongomeri, un anciano muy gracioso que trataba de venderme a sus nietos como posibles parejas, cuando escuché esa voz aterciopelada que me era tan conocida…

- ¿Dr. Mongomeri, me disculpa si le robo su pareja por algunos minutos? – dijo Ed tomándome de la cintura…

- No te preocupes, hijo – dijo el Dr. Mongomeri guiñándole el ojo a Edward y cediéndole el paso – por cierto, Bella… no te olvides de lo que te dije… estoy seguro de que tú y Nicolás se podrían llevar muy bien… - dijo el anciano mientras se dirigía a la mesa en donde lo esperaba su esposa y Edward me miraba de forma ceñuda…

- ¿Nicolás? – dijo tomándome de la cintura para empezar a bailar…

- Es el nieto del Dr. Mongómeri – dije mientras Edward soltaba un suspiro de frustración – piensa que haríamos buena pareja… - terminé de decirle mientras me encogía de hombros…

- Claro, para variar… - dijo Ed algo molesto…

Edward POV

La había estado mirando bailar con uno y con otro hombre durante toda la noche. No es que estuviera celoso, lo hacía más que todo por precaución. No quería que ningún hombre se sobrepasara con ella…

Tanya había estado muy molesta por mi actitud, pero eso lo arreglaría después… estaba más preocupado por la reacción de Bella. Había esperado que me golpeara, gritara o hiciera un escándalo… pero no… ni siquiera le importó que fuera Tanya quien se presentara como mi novia. Se suponía que debería haber sido yo quien se lo dijera, después de todo entre ambos no había secretos…

Durante el resto de la noche había buscado la forma de hablar con ella sobre lo de Tanya. Sabía que debería habérselo dicho antes, pero vamos, todo surgió de la nada… además no era considerado decírselo por teléfono o ¿sí?... vi el momento oportuno cuando comenzó a bailar con el Dr. Mongomeri, uno de los clientes de nuestra firma. Así que le pedí a Jasper que entretuviera a Tanya mientras yo me iba a ver a Bella…

- ¿Dr. Mongomeri, me disculpa si le robo su pareja por algunos minutos? – le dije de la manera más educada posible, mientras mi mano instintivamente tomaba posesión de la cintura de Bella…

- No te preocupes, hijo – dijo el Dr. Mongomeri guiñándome el ojo – por cierto, Bella… no te olvides de lo que te dije… estoy seguro de que tó y Nicolás se podrían llevar muy bien… - dijo el anciano… "¡¿Nicolás, quién diablos es ese?".

- ¿Nicolás? – dije apretándola más a mi…

- Es el nieto del Dr. Mongómeri – dijo ella evadiendo mi mirada – piensa que haríamos buena pareja… - terminó de decirlo mientras me daba una sonrisa coqueta y se encogía de hombros…

- Claro, para variar… - dije no pudiendo evitar sentirme molesto…

- Diablos, Edward – dijo ella fastidiada – estás actuando como un estúpido… deberías estar contento ¿no?... después de todo al parecer por fin encontraste a tu alma gemela – dijo lo último con un dejo de sarcasmo mientras yo rodeaba los ojos – pero sabes… pensé que te gustaban… no sé… con más clase… - no pude evitar reírme por este comentario…

- ¿Celosa? – dije apretándola más a mi…

- ¿Debería de estarlo, Sr. Yo puedo con todas? – dijo siguiéndome el juego mientras una sonrisa traviesa se asomaba por sus labios…

- ¿Qué, no era el Sr. Sabelotodo? – pregunté comenzando a jugar con uno de los mechones que caía sobre su hombro – Bella… -dije susurrando su nombre…

Y ahí estaba de nuevo, esa misma sensación que había sentido el día en que la besé en el baño… la piel me escocía y las manos me sudaban. Mis labios se tornaron secos y mi mente me gritaba que sólo había una forma de saciar esta sed… y la respuesta estaba en Bella…

Acerqué mi rostro instintivamente a Bella pero reaccionó y se soltó de mi agarre…

- No, Edward – dijo mirándome por última vez para luego abrirse paso entre la gente que nos rodeaba.

"¡Maldición, Edward! ¡Síguela!"…

Me abrí paso en medio de la gente para cuando la vi meterse en uno de los salones privados… estaba molesta, lo había visto en sus ojos… pero también… parecía decepcionada… sin esperar más abrí la puerta sobresaltándola por la intrusión… al parecer no esperaba que la siguiera… ahora estábamos solos, pero eso no me importaba… quería hablar con ella…quería entender qué era lo que me estaba pasando, pero tenía miedo… "Es de Bella de quién estas hablando"… me gritaba mi conciencia.

- Bella – dije sentándome a su lado en el mueble… ella no se giró a verme y eso me asustó – Bella - volví a llamar… ella soltó un suspiro y me miró cansada.

- ¿Ahora qué, Edward? – dijo mirándome con esos ojos chocolates tan expresivos que ahora reflejaban confusión…

- Yo… siento lo de Tanya – "estúpido Edward, no era eso de lo que querías hablar… o ¿si?"

- Ah, eso… - dijo mirándome y sonriendo de manera burlona – pues yo lo siento por ti… eres tu quién está con ella… - dijo levantándose y dirigiéndose a la puerta.

- Bella – volví a llamar… ella se detuvo en la puerta y me miró intrigada… "habla, está esperando a que hables"…

Se veía tan perfecta, tan Bella… "¡al diablo con la razón!"... en menos de tres pasos acorté la distancia que nos separaba y acorralándola entre la pared y mi pecho le dije con voz ronca…

- ¿POR QUÉ? – dije reclamándole, más que a ella, a mí…

- ¿Por qué, qué? – dijo mirándome frustrada… mientras sus labios carnosos y rosados se entre abrían como una clara invitación a la lujuria… un gemido se escapó de mi boca cuando sentí su aliento dulce y fresco pegarme a la cara… "Bella era exquisita"… - Edward… - dijo, pero ya no pude dejarla terminar…

Mis labios atacaron ferozmente a los suyos, tratando de encontrar en ese manjar la respuesta que tanto mi mente como mi corazón pedían a gritos. Pude sentirla tensarse y luchar contra mi presión… pero no estaba dispuesto a ceder… sus labios se estaban convirtiendo en una droga para mí y a esta altura de mi vida lo venía a descubrir. De la frustración intensifiqué el beso… tratando de encontrar respuestas… respuestas a todas estas preguntas que me sumergían en una profunda desesperación…

"Las mejores preguntas son aquellas que no tienen respuesta" me repetía continuamente mi conciencia….

"¡No!...¡ Maldición, Edward!… estás besando a Bella…

Es Bella por Dios… ¡REACCIONA, HOMBRE!"

Me gritaba continuamente mi cabeza, pero mi cuerpo no obedecía. Mis manos comenzaron a acariciar sus caderas y brazos… llegando a su cara para luego reposar sobre su mejilla. El beso se hizo más suave, pero no por eso con menos sentimientos… la pude sentir tensarse, para luego sucumbir y dejarse llevar. Sabía que estábamos haciendo mal… sabía que estábamos jugando con fuego, pero eso no me importaba ahora… lo único que me importaba era Bella entre mis brazos… con mi lengua comencé a acariciar su labio inferior, pidiendo permiso para entrar y ella gustosamente lo permitió. Me sentí desfallecer cuando nuestras lenguas hicieron contacto en una danza tan deliciosa y mágica. El beso se fue volviendo más intenso y a duras penas nos encaminamos al mueble en el que momentos atrás habíamos estado sentados. La recosté con suavidad mientras besaba su mentón, sus mejillas, sus ojos para luego dar un pequeño y tierno beso en su nariz. Pegué mí frente a la suya y la miré enfrentándome a esos ojos chocolates que me miraban con pasión y confusión….

- ¿Por qué? – volví a decir, mientras sostenía su rostro entre mis manos… Bella empujándome suavemente dijo…

- Edward, suéltame – dijo con una calma que me heló la sangre…

- Bella – dije yo aún no dispuesto a soltarla…

- Por favor – dijo conteniéndose…

No pude retenerla más… sabía que esto no acabaría bien y aún así había seguido. Era la segunda vez que lo volvía a hacer, pero en esta ocasión lo hice queriendo.

Vi cómo se levantó y abrió la puerta saliendo por esta sin mirar atrás… sabía que había arruinado la relación que teníamos, todo por mis malditos impulsos.

Me levanté arrastrándome hacia la puerta, con la estúpida esperanza de encontrarla parada tras esta esperándome para hablar, pero lo que vi, me hirvió la sangre.

Bella POV

"¿Y ahora por qué diablos me besó?"

Me repetía constantemente mientras me dirigía a la puerta sin mirar atrás. Ese lugar me asfixiaba y lo único que deseaba era salir de ahí… apuré el paso cuando abrí la puerta pero no pude avanzar mucho ya que al no ver por dónde caminaba terminé chocando con algo duro… o mejor dicho contra alguien…

"Oh, no… otra vez, no…."

No llegué a dar contra el suelo porque alguien me sostuvo impidiendo que me lastimara en la caída…

- ¿Al parecer no puedes resistirte a estar entre mis brazos verdad, Bells? – dijo esa voz mientras prorrumpía en sonoras carcajadas…

"ESA VOZ... no, no podía ser… el esta a kilómetros de distancia…él no…"

No quería mirar y escondí mi cara en su pecho. De repente sí llegue a golpearme la cabeza y por eso estaba alucinando despierta. Sí, eso era lo más probable… "Tonta Bella, siempre tan torpe"… me dije de nuevo…

- Vamos, Bells, tan feo no soy – volvió a decir esa voz mientras me levantaba del suelo y comenzaba a darme vueltas, mientras me apretaba más a él…

- ¿Jacob? – dije dudando aún no animándome a mirarlo.

- ¡No!, Superman – dijo riendo por mi cara de susto cuando por fin me animé a mirarlo….

- ¡JACOB! – grité toda emocionada colgándome de su cuello, mientras lo abrazaba y besaba en cada una de sus mejillas…

- Si cada vez que me vaya me vas a dar bienvenidas como ésta, entonces estoy dispuesto a ausentarme más seguido – dijo mientras me cargaba y comenzaba a darme vueltas otra vez mientras ambos reíamos de felicidad…

- ¡SUÉLTALA, CHUCHO! – dijo esa aterciopelada voz que había pasado a ser mi pequeño calvario personal.



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