¿CELOS?

El amor es la respuesta, pero mientras esperas la respuesta…
El sexo plantea algunas buenas preguntas…


Bella POV

Mi corazón se disparó desbocado cuando lo vi cruzar el umbral de la cocina, pero me sentí aún peor cuando posó sus ojos en mí y estos le comenzaron a brillar de una extraña manera, para luego darme su sonrisa torcida mientras tanteaba el ambiente…
"Vamos Bella, contrólate.

Bella… Bella, no… Bella, no le sonrías… no… no le sonrías… ¡BELLA!

¡Por Dios, mujer! Deja de mirarlo".

Me sentía completamente extraña y ajena a mi cuerpo, una parte de mí me pedía a gritos que me le acercara y lo tocara para cerciorarme de que estaba bien y que la supuesta enfermedad por la que no se había reportado al trabajo no era cierta. Y la otra sólo me instaba a matarlo con mis propias manos por haberme tenido preocupada innecesariamente.

- ¡Hey! ¿Acaso yo estoy pintada?… - dijo Alice mientras se reía algo incómoda por tener que romper nuestra conexión.

- ¿Alice?… - dijo Edward volteando a ver a Alice que se hacía la ofendida en su sitio.

- ¿Qué, no piensas saludarme? – dijo el pequeño demonio, mientras Edward corría a su lado abrazándola efusivamente y Jasper bufaba por lo bajo – está bien, Edward, te disculpo – dijo en medio de risas - Cuando se trata de Bella y tú, pareciera que el resto no existiera – "¡Dios! Alice me iba a matar con sus comentarios".

- Tú, pequeño duende, se nota que no haz cambiado – dijo Edward mientras le jalaba los cachetes.

- ¡Basta, Edward! – dijo Alice apartando las manos de Edward con un manotazo cariñoso- Compórtate, quiero presentarte a mi novio Jasper Hale y a su hermana Rosalie Hale – dijo mientras se libraba del agarre de Edward y le presentaba a los nombrados.

- ¿Jasper Hale? ¡Oh, vaya qué pequeño es el mundo! – dijo Edward mientras se estrechaban las manos – nuestro nuevo director de Derecho Comercial en persona. Es un placer conocerte, por fin.

- Lo mismo digo – dijo Jasper de la manera más amigable posible. Alice rió por lo bajo y tomó la mano de su novio, mientras Edward se venía a sentar a mi lado.

- Bueno, si ya terminaron con sus presentaciones. ¿Ahora sí podemos comer? – dijo Emmet en medio de su desesperación, golpeando insistentemente la mesa con sus cubiertos.

Por más que intentaba prestar atención a alguna de las conversaciones, no podía. Mi mente continuamente me jugaba malas pasadas y traía a mi memoria la infortuna noche del beso.

Y peor para mí, al parecer era la única que se estaba torturando al respecto ya que Edward estaba como si nunca hubiera pasado nada. No podía negarlo, esto me estaba comenzando a hacer hervir la sangre.

Y todavía en repetidas ocasiones, y para desgracia mía, él me había atrapado mirándolo. Y para mi peor desgracia no podía dejar de sonrojarme. Circunstancias de las cuales Emmet no perdía oportunidad para burlarse.

- Alice, debiste habernos dicho que vendrías. Así te hubiésemos ido a recoger – dijo Emmet mientras comenzaba su tercera ración de flan.

- ¿Y perderme la oportunidad de verte en paños menores? – dijo Alice mientras se reía a carcajadas ya que Edward había escupido su bebida de la impresión y había bañado con ésta a Emmet que estaba sentado frente a él.

- ¡Qué asco, Edward! – dijo Em mientras se limpiaba, y tomaba una cucharada de flan lista para ser lanzada...

- ¡Ya!, no peleen… y Emmet, suelta esa cuchara – le dije para calmarlos. Rose tomó a Emmet por el hombro y le dijo algo al oído. Sea lo que sea lo que le haya dicho, por mi salud mental, preferí ignorarlo ya que Emmet empezó a comérsela con la mirada.

- Bella – dijo Edward llamando mi atención.

- ¿Sí?… - dije sin mirarlo.

- Mmmm… ¿Ángela te dio mi recado? – preguntó dudando. Fue ahí cuando lo miré, buscando las palabras exactas para contestarle.

- Sí, lo hizo… Al parecer ya no estás tan enfermo como dijiste – dije dirigiéndole una mirada llena de reproche. "¿De cuando acá utilizaba terceras personas para hacerme llegar recados?", pero Edward no contestaba, al parecer estaba pensando qué decir. Suspiró y luego prosiguió…

- Ayer después de que me dejaste, tomé hasta quedar inconciente – dijo mientras me volvía a mirar para ver mi reacción – para cuando desperté hoy, me costó recordar porqué había terminado así…

"¡Maldición!"

¿Qué podía decirle tras esto?… él no es de tomar hasta llegar a ese estado. Pero lo que decía no tenía sentido a menos que haya querido olvidarse de lo que paso.

"Se sintió culpable por lo que te hizo, Bella, y quería olvidarlo".

Me repetía una y otra vez mi conciencia mientras miraba con incredulidad a Edward. Este al verme que no contestaba nada, me dio una sonrisa torcida. Y no pude dejar de sentirme culpable…

- Pero ya estás bien, ¿verdad? – dije mientras este asentía a mi pregunta – está bien – dije mientras acariciaba su cara y éste sonreía a mi contacto.

Escuchamos como alguien carraspeaba la garganta para llamar nuestra atención. Todos habían estado pendientes de nuestra conversación.

Emmet nos miraba extrañado del uno al otro, tratando de comprender qué se había perdido, "Bueno, nota mental, hacer que Edward le explique las cosas, a excepción de lo del beso. Aprecio mucho la vida de Edward como para soltar esto así no más… Además no significó nada".

Rose nos miraba con una sonrisa pícara mientras parecía que Alice estaba por dar saltitos en su sitio de felicidad. Y Jasper, bueno, él sonreía un poco más relajado.

"¿Qué veían ellos que nosotros no hacíamos?

Por favor, ni que nunca nos hubiesen visto haciendo cosas como esta".

- Y bien, Alice, ¿cómo va todo sobre el desfile de apertura?… - dije tratando desesperadamente de cambiar de tema.

El resto de la cena pasó de la manera más tranquila, de no ser por las miradas furtivas que le daba a Edward y las sonrisas que éste me dirigía haciendo que me pusiera más nerviosa.

"Maldición, Bella contrólate, pareces una colegiala.

Ni en tus épocas del instituto te comportabas así".

Y las cosas empeoraron cuando Emmet hizo el comentario sin querer del pequeño incidente que tuve con el empleado del hotel, ese tal Mike Newton… provocando que sea el centro de atención durante el resto de las conversaciones, para colmo de males que ahora era Edward quien no me quitaba la mirada de encima.

Parecía molesto e intrigado y durante todo el tiempo que Emmet contó sobre el pequeño incidente estuvo con el ceño fruncido y bufando a más no poder. Era extraño, y hasta pude jurar que parecía estar celoso.

"Bueno siempre a sido sobre protector conmigo, debe ser sólo eso".

Ya entrada bien la noche y para cuando Emmet comenzó a cantar la canción del rey león, decidimos que era hora de despedirnos no sin antes acordar reencontrarnos pronto.

Edward POV

Llegué a mi departamento totalmente cansado después de haber tenido que contestar el exhaustivo interrogatorio de Emmet acerca del por qué Bella y yo estábamos actuando raro.

Terminé contándole lo que pasó, omitiendo la parte del beso y la conversación que tuvimos, sé que Bella hubiese preferido eso y yo aún más ya que no quería enfrentarme a Emmet por algo sin sentido.

Después de haber tenido que estar escuchando sus burlas acerca de depender de Bella siempre que me veía metido en líos de faldas, para pasar a delirar sobre Rosalie y las posibles cosas que podrían hacer juntos, terminé llevándolo a su departamento ya que se acercaba una de las semanas más pesadas de todas.

Bella y yo estábamos encargados de organizar la fiesta de bienvenida para Jasper. Ya casi todo estaba listo, pero aún así nada podía fallar. Todo debía estar impecable. Y yo ya había dejado a Bella sola durante un día con toda esa carga.

"Bella…"

Llegué a mi departamento y me dirigí a mi habitación… por el cristal que separaba mi cuarto de una gran terraza pude observar cómo se alzaba sobre el manto negro del cielo la luna imponente y glamorosa.

Sin pensarlo, volví a recordar todo lo acontecido durante la cena.

No puedo negar que me encontraba tremendamente nervioso por la reacción de Bella para cuando me viera. Pero sentí un gran alivio cuando ésta me sonrío al verme entrar por el umbral de la cocina… pero claro, no todo dura para siempre, ya que me sentí culpable al darme cuenta que había estado preocupada por mi por el recado que le había dejado.

"Estúpido, Edward… "

Desde que la conocí, había sentido la necesidad de cuidar de ella y protegerla de cualquiera que la quisiera lastimar… y, vaya, ¡qué irónica era la vida! El que la venía a lastimar ahora era yo… Sonreí con melancolía, al recordar su caricia en mi rostro por la preocupación que debía haber sentido por mí. Su tacto sobre mi piel se había sentido perfecto, tan cálido y suave a la vez. Así era mi Bella, tan preocupada por el resto…

Tuve que sostenerme del barandal al recordar la historia de Emmet sobre aquel chico Newton.

"Lo hubieran visto, el muchacho creía que tenía alguna posibilidad con Bella" dijo mientras se ahogaba con su risa, y tras recobrar la compostura "estoy seguro que si me hubiera demorado un poco más, no sólo se la hubiese seguido comiendo con la vista…"

Solté un gruñido.

¿Quién se había creído ese tipo para tratar de ligar con mi amiga?

"No, no estaba celoso.

Era sólo que… era sólo… sólo la quiero proteger.

Especialmente de tipos como éste, que no sabrían comprenderla".

Ya mañana tendría que arreglar cuentas con el personal de ese hotel, no permitiría que nadie este tratando de molestar a mi amiga Bella.

Volví a gruñir al tener que salir de mi trance cuando mi celular comenzó a sonar…

Mi padre… ¿Qué habrá pasado? Pensé mientras miraba la pantalla.

- ¿Papá, ocurre algo? – dije algo nervioso. Carlisle no acostumbraba a llamar a estas horas de la noche.

- Disculpa que te despertara hijo, pero han ocurrido algunos problemas…

Rosalie POV

Estaba parada en medio de un cuarto lleno de telas de muchos colores que caían del techo escarchado con infinitos trozos de cristales. Miles de almohadas cubrían el suelo, dejando pequeños espacios donde había pequeñas fuentes de chocolate con fresas rodeando a éstas.

"¿Dónde estoy?" Pensé, pero como si fuera cosa de magia, mi voz se materializó haciendo eco en todas las paredes.

Del susto, pegué un brinco y llevé una mano a mi pecho para tranquilizar mi asustado corazón. Pero me llevé otra sorpresa más… sólo llevaba puesta una diminuta prenda de encaje rojo que no dejaba nada a la imaginación.

"¿Que diablos?"…el eco se volvió a repetir pero esta vez con más intensidad, así que dejé la frase a medias.

Ya que no podía pensar sin la necesidad que mis pensamientos se materializaran, descubriéndome a mi misma. Decidí observar el lugar. Era realmente muy acogedor, pero sobre todo bastante romántico y erótico. Si no hubiera estado en una situación como ésta, me hubiera detenido a admirar cada detalle de este lugar.

Empecé a caminar cuando descubrí un rastro de rosas sobre los cojines que seguían hasta toparse con una gran cantidad de telas que actuaban como muro separando las dos estancias. Sin esperar ninguna señal crucé por las telas…

"¡Dios mío!" El eco se hizo más intenso.

- Hola, mi diosa – dijo la viva imagen de mi oso súper crecido, sólo que estaba completamente desnudo.

"¡Dios mió!" Volvió a repetir mi conciencia, sonando cada vez más histérica, cuando veía cómo éste me detallaba con la vista y una sonrisa juguetona se asomaba por sus carnosos labios, mientras dos adorables hoyuelos le aparecían en el rostro.

"¡Sólo mírale la cara, Rosalie Hale!" La voz ahora sonó más autoritaria. Y mi gran oso comenzó a reír a carcajadas, mientras los músculos de su pecho se movían por las vibraciones que esta producía. No pude aguantarme más y comencé a detallarlo como éste había hecho conmigo momentos atrás. Bajé por su pecho bien formado, a sus dos grandes brazos, fuertes y musculosos, en los cuales me hubiese gustado estar ahora. Su pecho duro y sin vellos, como a mi me encantaba. Su vientre en el cual se veían los músculos bien remarcados como una tableta de chocolate, y su… su… su…

"Wow, eres perfecto"…

- ¿Te gusta lo que ves? – dijo con tono juguetón, mientras se acercaba a mi…

"¡Quédate donde estás!" Gritó mi conciencia, pero la imagen de Emmet siguió avanzando.

- No… - y de un momento a otro ya estaba parado frente a mi – no puedes saber si soy o no perfecto sólo mirándome cariño – tomó mi mano derecha, y la colocó en su pecho – lo mejor es sentirlo… - dijo haciendo lo mismo con la otra y ayudándome a moverlas sobre este.

Pegué tremendo grito cuando pude sentir su piel suave bajo mis manos.

"Vamos, Rosalie Hale, no caigas en su juego"…

Pero ya no pude seguir pensando porque me arrojé sobre los labios de mi gran oso, mientras trataba de tocar toda la piel que tuviera a mi alcance.

"¡Dios, estoy en el paraíso!" El eco ahora era cada vez más lejano.

"Rosalie"… escuché que me llamaban. Pero no presté atención.

"¡Maldición detente!" Grité para cuando escuché a esa voz volver a llamarme.

"No, Emmet, tú no… tú sigue"… le rogué a mi gran oso mientras sentía cómo desabrochaba mi brasier con una sola mano tirándolo lejos de mi alcance. Comenzando a pasar la punta de su lengua por mi ya endurecido pezón, haciendo que me arqueara a él, en busca de un mayor contacto, mi oso deslizo sus manos por el valle entre mis pechos, llevándolos hasta los costados de mis caderas jugando con el elástico de mi pequeña braguita, mientras yo me moría de placer y desesperación.

"Emmet por favor"… comencé a impacientarme…

Quería sentirlo sobre mi piel, quería sentirlo dentro de mí. Cuando ya no pude resistir más a su escrutadora mirada, aparté sus manos para agilizar el proceso y deshacerme de una vez por todas de esa estorbosa prenda pero Emmet me detuvo a medio camino.

- No, déjamelo a mí - dijo con la voz ronca, mientras me recostaba sobre los cojines del suelo y me sacaba la prenda de un solo tiro… ahora ambos estábamos en las mismas condiciones.

Se colocó entre mis piernas, sobando su súper crecida excitación cerca de mi centro, haciéndome gemir de placer, para luego atacar mi boca empezando una frenética batalla de labios, su lengua caliente y dulce se abrió camino, explorando hasta el último rincón. Me aferro con fuerza, mientras su mano viajaba a uno de mis pechos, rozándolo con las yemas para luego apretarlo ligeramente. Comencé a gemir con más intensidad mientras sus caricias se hacían más insistentes y su boca abandonaba la mía para comenzar a atender a mi otro pecho. Succionándolo y mordiéndolo mientras masajeaba el otro con su mano…

"Rosalie"… volvió a llamar esa fastidiosa voz…

"¡Maldición!… Emmet sigue… no te deten"…

Pero ya no pude seguir hablando cuando lo sentí meter tres dedos dentro de mi centro, comenzando a moverlos con fuerza y rapidez, mientras yo me retorcía de placer bajo su cuerpo. Su boca abandono mi pecho y yo gruñí de frustración, mientras él seguía moviendo sus dedos dentro de mí… me sonrió de manera traviesa viéndome a los ojos con pasión y deseo, mientras la fricción de su mano se iba deteniendo.

Antes de poderme quejar lo vi bajar la cabeza a esa zona sensible, mientras reemplazaba su mano, por su lengua. El calor de su boca comenzó a cubrir por completo mis partes íntimas, haciéndome delirara de placer, sus manos subieron por mi abdomen llegando a mis pechos, tomando posesión de mis pezones. Mientras seguía moviendo y lamiendo con su lengua dentro de mí, haciéndome perder la cordura durante esos maravillosos segundos…

"Oh Emmet… sigue"…

Comenzó a mover su lengua, sacándola y metiéndola con más velocidad, mientras dejaba mis pezones para alzar mis caderas y tener mayor acceso, mientras yo me sostenía de los cojines cercanos, para no terminar arrancándole los cabellos por las cosas que me estaba haciendo sentir. Sabía que estaba por venirme, y su lengua se comenzó a mover con más intensidad. Una de sus manos abandonó mi cintura y se dirigió a mi clítoris, mientras movía sus dedos en sincronía con su lengua… era la tortura más deliciosa de todas. Y ya no pudiendo aguantarme más, me vine, sintiendo como todos los nervios y músculos de mi cuerpo comenzaba a vibrar de manera descontrolada, mientras Emmet se relamía los labios y daba pequeños besos a esa zona aún sensible.

"Oso, eso fue maravilloso"… dije mientras lo jalaba y lo tumbaba sobre los cojines, para pasar a tomar el control de la situación… "pero ahora me toca a mí", dije dándole mi mejor sonrisa.

Baje el rostro y capture sus labios con un dulce y suave beso que pronto se convirtió en pasión desbordada mientras él dejaba escapar gemidos roncos… "te tengo"…sonreí triunfante en medio de nuestros besos, cuando baje mis manos por su abdomen duro y perfecto, siguiendo el camino hasta el inicio de su pubis, antes de que me pudiera detener capture su miembro entre mis dedos. Emmet se dejó caer sobre los cojines, mientras guturales sonidos salían de su garganta, dejando que mi mano le acariciara la punta de su miembro mientras el siseaba y se retorcía de placer… comencé a acelerar el movimiento de mi mano, mientras masajeaba sus testículos con la otra… y sin esperar más me metí su miembro a la boca, comenzando con movimientos lentos y cadenciosos, disfrutando mejor de mi deliciosa tarea, haciendo que cada segundo para mi oso, fuera puro sufrimiento. Pude verlo desesperarse, comenzando a jalarse los cabellos, frustrado por esta deliciosa tortura.

- Mi diosa, por favor – dijo suplicando, mientras jalaba un poco mi cabello, para llamar mi atención.

Solté una risita, que lo hizo vibrar bajo mis manos. Sabía que había llegado el momento, así que de un solo tiro, me metí todo su miembro a la boca y comencé a acelerar los movimientos, ayudándome con las manos. Mi oso comenzó a retorcerse de placer, mientras repetía mi nombre cómo si estuviera bajo un hechizo interminable. Las lamidas, chupadas y besos se hicieron más intensos y la velocidad fue aumentando mientras lo sentía tensarse bajo mi piel y en medio de un grito desgarrador, se vino con una fuerza implacable mientras se sujetaba de los cojines cercanos y respiraba con pesadez. Todo su cuerpo colapsó, y sus músculos aún seguían temblando por el fuerte orgasmo que había experimentado.

- Esa… es… mí… chica… - dijo con la respiración descompasada. Dando un último respiro, se volvió a colocar sobre mí. Sosteniendo su peso sobres sus codos para no lastimarme. – me haz hecho sufrir sabes… pero me las voy a cobrar… - dijo dándome su sonrisa torcida.

Y antes que yo pudiera responder, sus labios volvieron a atacar los míos frenéticamente. Mientras mis manos viajaban ávidas por su espalda y muslos. "Era increíblemente perfecto". Me abrió las piernas con las manos, mientras metía un dedo en mi centro.

- Estas húmeda para mi - dijo mirándome a los ojos con deseo, mientras que se colocaba entre mis piernas. Él también ya estaba listo para penetrarme. Había estado esperando tanto por este momento, quería sentirlo por completo, quería sentirlo sólo mío…

¡ROSALIE HALE, DESPIERTA YA!... gritó esa voz, extrañamente conocida.

"¡Oh, Emmet, hazlo ya!", volví a gritar, oyéndome esta vez como un susurro, y así como empezó, todo acabó de golpe, dejándome en una profunda oscuridad mientras los rayos de sol me daba de golpe a la cara.

- Ay, mierda – grité para cuando sentí un terrible dolor de cabeza.

- ¡Rose!, ¿con esa boca besas a tu madre? – me dijo una Alice sonrojada que me miraba desde mi cama, mientras trataba de calmar a Bella que no podía parar de reír descontroladamente. "¡Espera! Si ellas están sobre mi cama… ¿yo?...claro, eso explicaba el dolor de cabeza". Pensé mientras me levantaba del suelo. Al parecer todo había sido un sueño, aunque uno muy, pero muy vivido y ahora me sentía frustrada por haber sido interrumpida. "Dios, había sido el mejor sueño de mi vida"…

- Bien – dijo Bella cuando se pudo calmar y me miraba de forma curiosa - ¿Y qué tal lo hace? – si hubiese sido posible, los ojos se me hubieran salido de sus cuencas por la impresión – sé que sólo fue un sueño, pero por como gritabas… - y volvió a reírse sin parar, mientras yo refunfuñaba. "Me las voy a cobrar, Bella Swan"…

- Oh, Rose – dijo Alice, adivinando mis intenciones demasiado tarde, para cuando lancé una de las almohadas a la cabeza de Bella y con esto empezó la guerra.

Había estado tan metida en mi sueño que había olvidado por completo que había quedado con Bella y Alice para salir a desayunar, antes que tuvieran que tomar sus vuelos respectivos.

Los últimos días habían sido agotadores, entre las prácticas y últimas pruebas de las prendas de Ralph Lauren que serían lanzadas hoy y para la cual había sido contratada, había tenido que ayudar a Alice con las compras para la apertura de su boutique y también a Bella con los preparativos de la fiesta que se celebraría dentro de una semana.

Estaba más que cansada y frustrada, porque había pasado una semana, una maldita semana, y no había vuelto a ver a Emmet.

"Bueno, no es que importara mucho.

Pero necesitaba verlo, debía molestarlo…

Escuchar su risa y sus alocadas ocurrencias".

Calma, Rose, sólo había sido una maldita semana y por lo que Bella había dicho, mi oso había entrado de vacaciones y había aprovechado a viajar para visitar a sus padres.

"Rose, no es tu oso. Se llama Emmet".

El día se había ido volando. Había pasado toda la mañana con las chicas, haciendo compras y tratando de relajarme para la pesada noche que se avecinaba. Y ahora me encontraba parada frente a un espejo siendo arreglada y vestida de manera rápida para salir a la pasarela.

- Señorita Hale… - dijo un Mark, un joven menudo que se encargaba de que todas las modelos estén cómodas mientras se llevaba a cabo el evento.

- Sí, Mark ¿qué pasa? – le dije.

- Esto llegó para usted – dijo extendiéndome un enorme ramo de rosas. "¿Rosas? Pero ¿de quién son?"…

- Gracias, puedes dejarlas ahí – le señalé una mesa donde estaban la mayor parte de mis cosas. No había prestado mucha atención, normalmente siempre recibía flores de mis admiradores, así que no le di mucha importancia – Uhmmm, algo más – le dije al ver que no se retiraba.

- Sí – me dijo – tome… - y me tendió un papelito. Pensé en votarlo pero la curiosidad pudo más que otra cosa.

"Tú eres el pecado en persona, pero por tí mi diosa,
Estoy dispuesto a cumplir mi penitencia.
Em."

Me quedé congelada, "¿mi oso, mi oso me había mandado flores? Dios, ¿es que acaso este hombre puede ser más perfecto?… pero, eso quería decir que sabía de éste evento… ¿será posible que esté aquí?".

Varias imágenes de los constantes sueños que había mantenido con él comenzaron a inundar mi mente, haciéndome hiperventilar de la emoción… "¿acaso este hombre me quería matar?"... estuve observando su mensaje durante mucho tiempo hasta que fui sacada de mi ensoñación por Martha…

- Rose, te toca salir a la pasarela – dijo Martha instándome a apurarme. "Dios, aquí vamos… "

Durante todo el evento los nervios no me habían abandonado. Mientras caminaba por la pasarela me imaginaba a mi gran oso mirándome desde uno de los asientos dándome esa sonrisa que me hacía poner la piel de gallina. Claro, imaginármelo así, no había ayudado mucho a mis nervios, pero tuve que controlarme lo mejor posible para mantenerme consiente y no trastabillar con mis propios pies por estarlo buscando con la mirada entre tanta gente.

"Vamos, sé profesional, Rose…" me repetía en constantes ocasiones.

La noche ya se estaba acabando y el evento había sido un tremendo éxito. Pero yo no lo estaba disfrutando ya que no había visto a mi oso por ningún lado. Estuve repitiéndome lo estúpida que había sido al pensar que se había tomado un momento para ir a verme. Él no haría algo así, después de todo no éramos más que conocidos… y digamos que los hechos no se habían llevado de la mejor manera.

Llegué muerta a mi camerino, lo había buscado por todas partes y él no estaba entre la muchedumbre. Sostuve mi cabeza entre mis manos por la desesperación, sentada frente a mi espejo para cuando me percaté de una nota que estaba pegada en el.

"¿Y eso…?"

"Estaba buscando una diosa para una nueva religión... y acabo de elegirte.
Perfecta, exuberante, única…
Em."

"¡Dios, este hombre me va a matar!" Grité frustrada...

Después del desfile, la fiesta de recepción se llevaría a cabo en el Marquee Club, era muy elegante y moderno. Y aunque no tenía ganas de asistir, tuve que hacerlo por el hecho de ser la modelo principal del dichoso evento y Ralph me quería ahí.

Las horas pasaban y las copas iban y venían… ¡qué aburrido era esto!. Me hubiera gustado que Alice y Bella hubiesen venido conmigo, pero Alice había tenido que viajar junto a Jasper durante éste fin de semana, y Bella había ido a pasar algunos días con sus padres que habían regresado de su viaje a Miami.

"Aburrido, aburrido, aburrido… "

- ¿Y vieron al hijo de Barrymore, el bancario? – dijo Sara, una de las modelos de la firma – no hay mejor partido que ése chicas… - dijo mientras un grupo de las chicas que me rodeaban soltaban risitas estúpidas… mientras yo bufaba por lo bajo.

- Bueno, si se mueve en la cama tan bien como baila, no me importaría cruzar algo más que palabras con él – dijo Karla, una de las chicas que era conocida como la más fácil entre todas.

- Oh, vamos, como si te fuese a hacer caso, querida – volvió a decir Sara. "¿Es que acaso estas tipas no tenían otros temas más importantes de los que hablar?". Estaba desesperada porque esta tortura terminara pronto para que pudiera retirarme, así que apuré otro trago más… "¡wow!... si sigo tomando así, voy a terminar vaciando yo sola toda la barra… "

- ¿Y tú, Rosalie, qué opinas?… estás como ida – dijo Marie, una de las pocas chicas con las que me llevaba bien… estaba por contestar para cuando Verónica, otra de las modelos se acercó corriendo a nosotras…

- ¡Oh, Dios, qué hombre!… - dijo mientras se sostenía el pecho y respiraba pesadamente.

- ¿De quién diablos hablas?… - dije perdiendo la paciencia, mientras giraba a la dirección por la que había venido ésta… y vaya sorpresa la que me llevé…

Todo fue tan rápido, mi cara pasó de estar pálida por la impresión a ponerse escarlata por la furia que me embargó…

Emmet POV

¡Tres horas!, Tres malditas horas y el bendito desfile aún no acababa. Había visto a mi diosa andar por la pasarela, opacando a todas las mujeres del recinto. "Ninguna se le podía comparar. Pero al parecer, algo la había incomodado porque parecía nerviosa".

Supuse que había recibido mi recado. Reí para mis adentros. Bien, eso era parte de mi plan. El viaje que había tenido, había resultado insoportable. Fue una tortura tener que mantenerme lejos de Rose, y aunque no me la pude sacar de la cabeza en todo este tiempo, no pensaba volver a pasar por esto. Esa mujer se había robado mi corazón y yo pensaba conquistarla, a como diera lugar, así tuviera que hincarme a sus pies y bailar desnudo para ella (eso talvez funcione), estaba dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de que me diera una oportunidad.

¡Auch, mierda!. Tuve que retirarme de esa ventana, había estado tan concentrado mirando a mi diosa que me había dado de frente con la ventana que cubría el palco en el que estaba.

Sí, la estaba espiando o como lo quieran llamar, la verdad no deseaba que me viera… aún… así que tuve que mover algunos contactos para conseguir este lugar estratégico que me permitía ver todo el desfile, pero no ser observado por los otros.

"Genial… lo que me faltaba, un chichón… "

El desfile había acabado, y por lo que me habían dicho, la recepción se llevaría a cabo en el Marquee Club. El lugar estaba abarrotado de paparazzis. Así que tuve que abrirme camino a empujones, evadiendo las preguntas de éstos… sólo deseaba ver a mi diosa, el resto no importaba.

"Maldición y ahora… ¿dónde se metió? "

Había planeado enviarle primero las flores, y luego irritarla con algunos mensajes, pero no esperaba tener que pasarme buscándola toda la noche en este maldito local.

"¿Es que acaso, todos decidieron asistir hoy a este evento?"

Estaba abriéndome camino en medio de tanta gente, cuando choqué con una pelirroja y tuve que sostenerla para que no cayera al suelo.

- Lo siento, no te vi – dijo riendo coquetamente. Era muy bonita, pero no lo suficiente como para compararse con mi Rose. Estaba por irme cuando me jaló de la mano y me dijo…

- Lo siento, pero aún no me haz dicho tu nombre, guapo… - dijo mientras un grupo de chicas nos rodeaban. Supuse serían sus amigas… ya que todas tenían la misma pinta… "huecas"

- Y tampoco pensaba decírtelo… - me solté de ella para cuando iba a emprender mi marcha.

- Bueno, entonces me presentaré yo… me llamo Victoria – dijo mientras colocaba sus manos en mi pecho y me sonreía coquetamente… "lo que me faltaba, una chica con complejo de ofrecida".

Iba a apartarla para cuando vi a mi diosa. Estaba parada en la barra, junto a un grupo de chicas, pero se veía furiosa… miraba de Victoria a mi, repetidas veces… "no, no… lo que me faltaba… "

Aparté a Victoria sin cuidado y me dirigí a la barra. Lo que menos deseaba era que se diera un malentendido que empeorara las cosas entre ambos.

"No, maldición…. "

- Hola, guapo – dijo una las chicas que estaban junto a ella, mientras Rose bufaba por lo bajo. Pero yo ni la mire a la chica, sólo tenía ojos para mi diosa, que estaba más espectacular que nunca en un vestido rojo… "Dios, de nuevo la baba… "

- Hola, Rose – le dije dándole mi mejor sonrisa… pero ella no contestó…

- Rose, ¿conoces a éste chico? – dijo otra de las chicas. "Maldición no nos pueden dejar solos… "

- Sí, es un pervertido – dijo mientras evadía mi mirada y yo me quedaba con la boca abierta…

- Rose, yo… - iba a hablar pero me paré al ver su mirada fría y calculadora…

- Porque no vuelves con tus amiguitas y me dejas en paz – dijo mientras se dirigía furibunda a la pista de baile.

Me quede estático en la barra. Las cosas no estaban saliendo como lo había planeado, "maldición". Sus amigas se fueron con ella mientras yo me quedaba metido en mis pensamientos. Rose estaba enfada conmigo. Pero ¿qué había hecho?…

Estuve observándola bailar durante algunos minutos, o tal vez horas, matándome de la rabia de verla moverse en medio de tantos moscardones que se peleaban por acercarse a ella.

Las copas iban y venían y yo seguía ahí observándola…

"¿Quién se había creído, que me podía dejar ahí tirado en la barra con la palabra en la boca?…¡por encima de mi cadáver!... y encima todo ese grupo de babosos rodeándola… claro, con ese vulgar vestido se acercarían hasta a la más fea…y la más fea estaba sentada frente a mí tratando de hablarme… ¡maldición!...¿a quién le podría gustar un atuendo tan vulgar como ese?, que dejaba ver sus contorneada piernas… largas y esbeltas … ese… ese… ese maldito escote que dejaba ver el inicio de sus generosos pechos… y ¡diablos!… ¡cómo se movía esta mujer!… su cabello caía en cascadas sobre su espalda, dando destellos luminosos cuando la luces incidían sobre estos… ¡maldición!… se veía tan vulgar… corriente… perfecta… hermosa… maldición Emmet… "

Un tipo se había abierto paso entre todos los que trataban hablar con ella y le estaba susurrando cosas al oído… mientras ella cerraba los ojos y reía coquetamente… Ese maldito está flirteando con ella… y ella le daba cabida… sino… ¿por qué no apartaba la mano que tenía sostenida en la parte baja de su espalda?…. El imbécil le dio un beso en la mejilla y le preguntó algo, a lo cual ella asintió…. Para luego retirarse… la música se atenúo, junto a las luces… "Genial, justo lo que faltaba, este tipo de músicas que tenias que bailar pegadas"…

No pasaron ni dos minutos y ya tenía a otro baboso a su lado. Se dieron un par de besos en la mejilla y comenzaron a bailar… muy pegados para mi gusto… él la puso de espaldas y se comenzaron a mover muy despacio mientras el apartaba el cabello de su cuello y besaba la zona descubierta…

"No, esto si que no te lo acepto, Rosalie Hale… me vas a escuchar…

Si ella me piensa arruinar la noche que tenía planeada, yo me voy a encargar de que ninguno de los dos disfrute del resto de la velada… "

Me abrí paso en medio de empujones, a esta altura las copas ya no me permitían actuar como el caballero que soy, además, eso ahora era lo que menos me importaba. Llegué frente a la feliz pareja y me planté frente a Rose con los brazos cruzados, mientras ella seguía de espaldas al tipo y reía por alguna estupidez que éste había dicho no percatándose de mi presencia…

- ¿Te estás divirtiendo, cariño? – dije de manera mordaz, haciendo rechinar mis dientes… ambos me miraban sorprendidos… "genial, Rose no esperaba esta reacción…" me giré al imbécil y le dije – y tú gilipollas…. ¡LARGO!

- Estoy con la dama – dijo retrocediendo un poco al verme avanzar amenazadoramente…

- No… yo estoy con la dama – y dicho esto jale a Rose hasta tenerla pegada a mi pecho. No aguante la tentación… no la quería compartir con nadie… y yo me encargaría de demostrarles a todos que Rose tenía dueño… y ese era yo.

La pegué a mí de tal manera que no era posible que el aire pasara por en medio de nuestros cuerpos… y la besé… la besé fieramente… como si fuera un hombre sediento en medio del desierto y ella fuera el único manantial en medio de ese desolado lugar… como si la vida se me fuera en ello… mis labios se presionaron con fuerza sobre los de ella casi haciéndole daño… Se le aceleró el corazón y la piel se le volvió de gallina mientras luchaba por separarse… estábamos demasiados pegados, y el calor comenzó a hacer efecto sobre nuestros cuerpos… la sentí tensarse y luego sucumbir al placer mientras gemía en mi boca… sus brazos se enredaron entorno a mi cuello subiendo y bajando por mi cabeza mientras enterraba sus dedos en mi cabello y los jalaba excitándome más. Separó sus labios mientras mi lengua se abría paso en medio de su bosa y nuestras lenguas empezaban una lucha campal… "Dios, era perfecta, ¿en dónde estuvo todo este tiempo?… nada tenía sentido antes que ella apareciera en mi vida, y yo que creí ser feliz con lo que tenía… nada sería igual… lo sabía… era cómo si ella hubiera marcado un hito en mi vida… ahora todo sería… antes de Rose y después de Rose"…

Tuvimos que separarnos a regañadientes por la falta de aire. Y la miré, tratando de transmitirle todo lo que me hacía sentir. Ambos respirábamos con dificultad y estábamos sonrojados por entrar en cuentas de tremendo espectáculo que estábamos montando.

- Te quiero… - le dije, no pudiendo callar esta maravillosa verdad que clamaba por ser dicha – y quiero que seas solo mía, ¿Entendido? – dije mientras pegaba mi frente a la suya, tratando de mantener el mayor contacto posible…

- Entendido – dijo mientras nos volvíamos a besar con fuerza…

Bella POV

Las dos semanas se había pasado volando y ya estábamos a escasas horas de la fiesta. Entre preparativos y casos pendientes había podido mantener mi mente ocupada. Y ahora estábamos a tan sólo un día del esperado evento… más que todo esperado para Edward, Rose, Emmet, Alice, Jasper y yo, que no nos habíamos podido ver cómo Dios manda debido a las diferentes cosas que cada uno tenía pendientes.

Estaba sentada en mi oficina, observando la lista de invitados que me había enviado Esme, la madre de Edward, quien me había estado ayudando junto a Alice con todo esto de los preparativos finales ya que yo sola no iba a poder con todo.

"Sí… Edward había tenido que hacer un viaje de última hora al día siguiente de la cena que tuvimos y no iba a regresar hasta mañana en la tarde.

¡Habían pasado casi dos malditas semanas sin verlo!

No es que me ponga histérica, pero vamos…

Algo le podría pasar… no sé… por algún extraño motivo, mi corazón estaba inquieto.

Y tampoco ayudaba el hecho de que don perfección brillara por su ausencia y sus llamadas fueran escasas.

¡Está trabajando Bella!"

- Señorita, espere… - comencé a prestar atención a la voz de Jessica, cuando la puerta de mi oficina se abrió de par en par.

- ¿De cuándo a acá tengo que esperar a que mi mejor amiga tenga tiempo para atenderme? – dijo Alice mientras le lanzaba miradas envenenadas a Jessica y entraba con paso majestuoso seguida de Rose.

- Jessica, no te preocupes – dije para calmar a la muchacha que por poco y se come viva a Alice.

- Hey, Bells – dijo Alice mientras se acercaba saltando hasta apoyarse en mi escritorio, mientras tomaba los papeles que yo sostenía en las manos. "Esta chica tiene cambios de humor tan bruscos… pero lo que más me preocupa es que esta planeando algo, lo sé". Me comenzó a alertar mi sentido de la supervivencia.

- ¿Bella, ya terminaste lo que tienes que hacer? – preguntó Rose, quien se veía radiante en su vestido floreado que le llegaba sobre la rodilla.

Estaba tan contenta por ella y Emmet, sabía que algo debía de haber pasado para que de la noche a la mañana ambos andaran tan pegados como chicles.

Definitivamente era perfecta para Emmet pues él necesitaba a alguien que lo pudiera controlar y bajar de su nube personal cuando sea necesario. Y Rose era su cable a tierra, era la indicada y no podía estar más contenta por él - Solté un pequeño suspiro - Emmet ya había encontrado su otra mitad, sabía que algunas cosas cambiarían y eso me asustaba. Pero tarde o temprano tendría que pasar, ¿verdad?, no podía mantenerlos a mi lado por siempre.

¡Wow!, ahora sueno como una madre al ver partir a sus hijos -bufé exasperada- ahora sólo faltaba Edward. Al pensar en eso no pude dejar de sentir una ola de pánico que oprimió mi corazón dejándome sin respiración por un instante.

- Bella, ¿Bella, estás bien? Amiga, estás pálida – comenzó a decir Rose mientras pasaba sus manos por mi rostro.

- ¿Qué decían? – pregunté algo abochornada. "No podía sentirme así, él era sólo un amigo". Alice comenzó a mirarme con suspicacia, tratando de averiguar qué pasaba por mi mente. Gracias a Dios, ella no podía leer mis pensamientos – Rose… - dije para que me ayudara.

- Te decíamos si habías terminado todo lo que tenías que hacer – volvió a repetir Rose. Mientras Alice me miraba con vista ausente.

- Chicas, tengo que hacer las apelaciones del caso Lewis… - iba a seguir para cuando Alice salió de su estado de ensoñación de una manera brusca y comenzó a sonreír cómo si hubiese visto algo que nosotras no.

- Nada de casos por hoy, Bells – dijo mientras comenzaba a saltar en su sitio – nosotras tres tenemos que ir a buscar los vestidos perfectos para la fiesta de mañana. Y no acepto un no como respuesta – dijo zanjando el tema.

- Pero, Alice… las apelaciones – traté de convencerla pero sabía que era en vano.

- Nada de nada, ese caso tiene para tiempo. Además esos documentos no se van a mover de ahí. Así que o te mueves o nosotras te movemos, Bella – dijo lo último como una amenaza.

Seis horas después me encontraba entrando a una de las tantas tiendas del centro comercial, cargada de miles de bolsas que según Alice eran necesarias.

Ahora comprobaba que si antes había pensado que ir de comprar con Alice era la peor tortura de todas, estaba totalmente equivocada, pues hasta entonces no había considerado a Alice y Rose juntas.

Habíamos ido por vestidos y hasta ahora me habían obligado a comprar pantalones, poleras, blusas, tops, hasta lencería… ¿Acaso Alice me quería matar?, ¿A quién diablos pensaba que le iba a modelar esas prendas de Victoria's Secret?… eran diminutas, escasas de tela, imposible que llegara a considerar usar alguna de ellas.

Pero otra vez Alice terminó ganando y tuve que llevarme una buena cantidad de diminutas prendas.

- Alice, por favor, ya no siento mis pies – le dije implorando clemencia. Rose rió por lo bajo, jalándome dentro de la tienda de Giorgio Armani.

- Bella, es la última tienda. Lo prometemos – dijo mientras me terminaba de meter dentro de la tienda – ya mañana terminaremos con el resto – dijo esto mientras se dirigía a buscar los dichosos vestidos. Y yo gemía de pura frustración…

Estaba metida dentro del probador, con una cantidad ridícula de vestidos para probármelos. Al parecer era la única que faltaba ya que Rose y Alice habían hallado los vestidos perfectos a la primera y ni siquiera tuvieron que probárselos ya que parecía que éstos habían sido hechos a la medida para ellas.

Ya estaba perdiendo la paciencia para cuando escuche gritar a Alice y dar saltitos mientras se dirigía a donde yo estaba probándome otro vestido.

- Bella, lo encontré… es perfecto para tí – dijo mientras me pasaba un precioso vestido azul oscuro.

Habían encontrado el vestido perfecto, y no lo podía negar pero tampoco quería aceptarlo frente a ellas porque sino Alice me torturaría con sabe qué cosa más. Era precioso, sencillo y delicado. No extravagante como para ser el centro de atención pero lo suficientemente sexy y sutil como para cautivar al más difícil de los hombres. Era de talle largo, pegado hasta el final de mis caderas resaltando cada una de mis curvas para terminar de caer en forma fluida hasta mis tobillos, el escote era en V no muy pronunciado pero si lo suficiente como para verse el inicio de mis pechos, y en la espalda se podía observar otro escote en pico que terminaba en el final de la espalda, dejando al descubierto gran parte de esta.

Era sencillamente perfecto.

No sé cuanto tiempo estuve observándome al espejo. "Si es que no llevara las gafas y mi cabello no fuera tan espantoso…"

Comencé a renegar, ¿a quién trataba de engañar?, yo no era lo que el reflejo me mostraba, nunca podría ser atractiva y sexy como lo eran mis amigas. Y este vestido era demasiado para mí. Agaché la cabeza cabizbaja tras haber llegado a esta conclusión…

- Vamos, Bella, es hora de pagar… - me dijo Alice.

- Alice, yo… no estoy segura de que esto sea para mí – dije tratando de ocultar las ganas que tenía de llorar – es decir, mírame, esta no soy yo.

- Bella – empezó Alce, pero yo no tenía anas de escuchar.

- Bells, mírame, ¿qué cosas dices?, mírate por Dios, eres preciosa – dijo Rose, mientras me volvía a colocar frente al espejo – en todos mis años de carrera como modelo no he visto a una mujer más despampanante y con una belleza natural como la tuya…

- Es cierto, Bells… -dijo Alice mientras se unía a nosotras frente al espejo – que tú no puedas ver lo que otros ven, no quiere decir que no sea así… - y sin esperarlo, me soltó el cabello dejando caer mis rizos en cascada, para luego retirarme las gafas. Y mostrarme mi reflejo…- eres hermosa, Bells, eres preciosa… -dijo esto mientras ella y Rose me abrazaban.

- Gracias, chicas, es sólo que no sé que tengo – dije mientras le devolvía el abrazo – Si Em me viera así diría que estoy con mi periodo pre-mestrual – les dije mientras comenzaba a reír – muy bien, ahora sí, terminemos con esta tortura – dije mientras Rose comenzaba a reír, y a Alice se le iluminaba el rostro. "Oh, no, yo conocía esa cara…"

- Tú, pequeño demonio… ni se te ocurra… a lo que sea que estás pensando, tiene un rotundo NO como respuesta – dije comenzando a acercarme a la caja con el vestido en la mano.

- Vamos, Bells, sólo un pequeño cambio – dijo Alice deteniéndome a medio camino.

- No, Alice… - sabía que era una batalla perdida, pero tenía que intentarlo.

- ¿Por qué le tienes tanto miedo a los cambios? A veces hay que arriesgarse para poder ganar… y tú, Bella Swan, nunca te arriesgas – dijo mirándome con el ceño fruncido. Tenía razón, no lo podía negar. Pero no quería cambiar, estaba bastante cómoda con el aspecto que tenía, pasaba desapercibida al lado de mis amigos y eso era algo que me tranquilizaba, algunas veces me molestaba pero no llegaba a más. No me gustaban los cambios, pues no sabías que rumbo podrían tomar estos… - prometo que no te va a doler – volvió a decir Alice.

"¿Intentarlo?

Talvez intentarlo no esté mal. Me decía mi conciencia.

Bueno, no pierdo nada…"

Alice siguió hablando de los beneficios que me traería cambiar mi look, pero yo ya no le prestaba atención. Mi mente había volado al pasado, recordando las palabras de Edward…

"Bella, yo lo siento… - podía escuchar miedo y vacilación en su voz (…) – yo no quise, es decir… no sé qué me paso… sólo me deje llevar… tu estabas ahí. Te veías tan… diferente.

¿Que tan diferente podría llegar a verme?. "Los cambios no siempre son para mal, Bells."

Bueno, no siempre lo diferente debe ser malo. Pero aún así, sabía que quería verme diferente, quería que tanto Emmet como Edward dejaran de verme como a un chico más, pues era a veces así como me sentía.

Quería hacerlo por mí… debía hacerlo.

- Bien, Alice… - dije

- Y como te decía, el hecho de que uses esa ropa holgada esconde… - dijo Alice en medio de su parloteo para cuando paro abruptamente – ¿qué dijiste?

- Dije que está bien, Alice – dije divertida por su reacción.

- O sea, nada de pataletas, berrinches o blasfemias – dijo Alice sorprendida - pensé que sería más difícil convencerte…

- Si sigues así, yo te voy a enseñar lo que es difícil, Alice Brandon… - dije, Rose comenzó a reír por lo bajo, para cuando yo coloqué las manos sobre mis caderas.

- Oh, Bells, prometo que no te arrepentirás – dijo el pequeño demonio, mientras me derribaba al suelo en medio de un efusivo abrazo…

Edward POV

Habían pasado casi dos semanas desde que llegue a Londres. Una de las empresas que patrocinaba nuestra firma había tenido algunos problemas al intentar abrir una sucursal en NY debido a malos manejos financieros. Así que como yo era el encargado de esa rama, tuve que viajar a última hora dejando a Bella sola con todos los preparativos a cuestas…

"Bella… ¡deberías de haberla llamado, idiota!

¿Cuántos días llevas sin hablar con ella?…

¿Dos?… ¿tres?... ya había perdido la cuenta…"

Tomé mi celular para marcar su número. Definitivamente sabía que me haría papilla cuando llegara… y al pensar en esto tuve que tragar duro.

- Amor, ¿por qué no me acompañas?… - dijo Tanya saliendo de la ducha en una diminuta toalla, resaltando cada una de sus curvas, mientras se acercaba a mí. Comencé a recorrer su cuerpo con la mirada, mientras intentaba en vano marcar los números en el celular, pero no podía. La manera en que su cuerpo se movía había cautivado toda mi atención. "Concéntrate, Edward"

- Está… está bien… pero tan solo…tan sólo déjame hacer una… - pero no pude terminar la frase, porque Tanya se hallaba frente a mí, pasando sus manos por mi pecho mientras me miraba con deseo.

"Concéntrate Edward… tienes que llamar a Bella…"

Pero la voz de mi conciencia comenzó a sonar cada vez más lejana para cuando sentí que los labios de Tanya habían atacado ferozmente mi boca, mientras se soltaba la toalla y la tiraba al suelo. Haciendo que el poco control que tenía se fuera a volar junto a mi celular.

"No creo que a Bella le importe esperarme algunas horas…" al pensar en Bella, sentí como si pequeñas rocas se colocaran en mi pecho, imposibilitándome el respirar bien. Era extraño… me sentía… culpable.

Pero de qué… ¿de no llamarla? Eso era absurdo. Quise seguir indagando en mis pensamientos pero ya no pude para cundo Tanya empezó a tirar de mi camisa.

Comenzó a forcejear con los botones mientras me mordía el labio inferior, empujando su lengua dentro de mi boca, empezando una batalla por ver quién obtenía el control. Era osada. Mientras me separaba de ella para quitar los últimos botones que me quedaban, empecé a masajear sus senos, mientras me entretenía en mordisquear su cuello. Pude sentirla tensarse y gemir en mi oído, mientras la guiaba a la cama. Caímos sobre esta sin separarnos ni un instante, sus manos volaron frenéticamente a mi cinturón, forcejeando con éste para librarme de estas estorbosas prendas. Cuando ya estábamos en iguales condiciones…

- Oh, Edward – comenzó a gemir mi nombre cuando una de mis manos dejo su seno, para tocar esa zona sensible que la haría gritar de placer.

- ¿Qué dices, Tanya?… - dije mientras comenzaba a succionar uno de sus senos y movía mi dedo sobre su clítoris, estimulándola un poco más para lo que se venía.

- Edward…

- ¿Qué quieres que te haga, Tanya? – dije mientras le comenzaba a mordisquear el cuello… y tomándola por sorpresa metí un dedo en su vagina, haciendo que ésta gritara por la sorpresa. Lo comencé a mover en círculos y cuando se comenzó a retorcer aproveché y metí otros dos para comenzar a bombear… me gustaba sentirlas húmedas… pero me gustaba aún más que imploraran por mí.

Comenzó a gemir más fuerte mientras yo aumentaba la velocidad de mis dedos, no quería que terminara así, yo aún no había disfrutado mucho, pero antes la haría rogar. Así que me detuve y ella comenzó a quejarse mientras me jalaba y yo me colocaba entre sus piernas. Comencé a reír al ver su cara de frustración, para cuando me quedé quieto sobre ella…

- Edward… Edward, hazlo, por favor – dijo.

No había nada más que esperar. La penetré de un solo empujón, haciéndola gritar mi nombre… pude sentirla retorcerse mientras aumentaba el ritmo de las embestidas y mordía cada parte de su cuerpo que tuviera a mi alcance.

La hacía gritar de placer mientras me rogaba que acelerara mis embestidas. Tomé uno de sus senos y los comencé a lamer mientras ella revolvía mi cabello. El ritmo se había vuelto desenfrenado y yo ya no pude aguantar más viniéndome, sin esperar por ella…

- Edward… - dijo mientras me besaba desesperadamente…

Definitivamente Tanya era hermosa, algo egocéntrica, pero sabía lo que quería. Era la gerente de la empresa que se abriría en NY, y desde que la vi supe que nos llevaríamos más que bien… ya estaba algo cansado de mujeres de una sola noche que sólo servían para calentarme la cama. Y sobre todo, me había estado sintiendo raro desde hace algunas semanas…Talvez había llegado la hora de que Edward Cullen sentase cabeza… sólo talvez.

- Edward – me llamó Tanya, pero no le preste atención.

"Nada pierdes con intentarlo", me dijo mi conciencia.

"Bueno, ahora sólo espero que se lleve bien con Bella".

Y ahí volvían a estar esas piedras que me dificultaron la respiración, haciendo que la culpa ahora fuera más palpable.

"Bella… ¿cómo era posible que hasta en momentos como éste la tuviera presente?.

Y sobre todo, ¿cómo era posible que me sintiera culpable, no le había hecho nada?. No tenía porqué sentirme así… era absurdo".

- Edward – volvió a llamar Tanya, pero esta vez no pudiendo disimular su fastidio – andas en las nubes, cariño – dijo mientras es volvía a colocar sobre mi y comenzaba a besar mi pecho, para llamar mi atención. Era realmente buena cuando se lo proponía. "Talvez intentarlo con ella no estaría mal".

- Tanya – dije tomando sus manos para apartarla un poco de mí. Ella me miró ofendida por mi rechazo, cosa que me hizo reír haciendo que su humor empeorara aún más – Tanya – volví a decir ahora más calmado – ¿te gustaría conocer a mis amigos?

"Nada pierdes con intentarlo, Edward"... Me volví a recordar…

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